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martes, 23 de agosto de 2011

No a la constitucionalización del déficit público

Las lindezas que nos ha ido dejando este gobierno durante los años de crisis han sido muchas, variadas y, en su mayoría, incorrectas, y parece que, ya que saben que se van durante bastante tiempo al otro de lado del parlamento, se quieren ir a lo grande.


Limitar el déficit público de forma constitucional es tanto una temeridad, como una estupidez, digna de políticas que prefieren seguir a sus vecinos antes de ser consecuentes con su forma de pensar y actuar, no solo para con su ideología, sino para con el pueblo y la actualidad.

Lo primero que deberíamos destacar es que, si queremos rebajar el déficit, podemos hacerlo, ya esté en la constitución o no. La constitución no es un libro mágico que genere políticas nuevas de la nada, que mejore el sistema fiscal y sus ingresos, y potencie el crecimiento. La constitución también defiende el derecho a una vivienda digna pero, de nuevo, al no ser un libro mágico, nadie nos regala los pisos.


¿Para qué se pone en la constitución? Es algo que deberíamos preguntarnos todos. Aun estando en contra de una política austera, puedo llegar a entenderla, aceptarla e incluso apoyarla en según qué circunstancias, y estoy seguro de que se puede llevar a cabo sin tener que recurrir a que esté por escrito en la constitución.


Imponer algo a la fuerza, en un una constitución que debe ser atemporal y que no es conveniente estar cambiando cada año, algo que atañe a las circunstancias económicas coyunturales (que vete tu a saber cuales serán en una década por ejemplo), es una temeridad.


 Y lo es porque, si ya España se ha despojado de su política monetaria al entrar en la Unión Europea, parece que también quiere eliminar por gusto su política fiscal y eso, eso si es peligroso.


Imaginemos que vamos al pasado y, después de la crisis de los años 30 les decimos a los economistas que hay un país que ha decidido incapacitarse políticamente de poder devaluar su moneda o aumentar el gasto público de forma circunstancial en un x%. ¿Qué pensarían? ¿Qué nos hemos vueltos locos? Probablemente sí.


Parece que queremos basar todo el desarrollo y crecimiento en la confianza. La confianza está bien, sí. No lo voy a negar. Es fundamental para asentar las bases de unas relaciones internacionales tanto con países como con inversores que nos permitan diversificarnos y crecer de forma saludable. Pero acabamos de ver como con la confianza no basta. Medio mundo está entrando en una pequeña doble recesión y lo único que hemos hecho es aparentar, vestirnos con las mejores galas y hacer guiños a unas políticas que, de momento no parecen dar ningún fruto. Y aun queremos ir más allá.


El cambio en la constitución ni siquiera se enmarca en un debate social, público o político que nos permita ver sus pros y sus contras, se ha impuesto como una medida más de cara a la galería externa. Y eso, de nuevo, es una bajada de pantalones del señor Zapatero. Y del señor Rubalcaba, que ha preferido hacer odios sordos a lo que decía hace poco menos de un año. Se ha perdido toda seriedad.


He pedido que hagan el referéndum. Y aun así me da igual. Me da igual porque esto no es una campaña americana donde se vayan a hacer debates televisivos con eminentes académicos en economía defendiendo ambas posturas. Menos cuando tanto el PSOE como el PP se han unido en algo (parece que solo se unen en lo peor, que manía tienen). La sociedad está lobotomizada en cuanto a los problemas de déficit. Y alto, stop. Párense un momento. Lo repito y lo mantengo. La austeridad es una política y una forma de pensar totalmente respetable y sobre la que no me impongo, sobre todo porque yo no soy quien. Pero una cosa es querer ser austero y otra es obligarnos a ser austeros por ley, para un futuro incierto, gobierne quien gobierne y pase lo que pase. Eso no es normal.


¿Qué pasará si queremos aumentar el déficit por alguna circunstancia que ahora no podemos prever? ¿habrá que estar cambiando constantemente la constitución?


¿Qué pasara si, por alguna razón, como por ejemplo una crisis económica que desplome los ingresos muy por debajo del gasto público, fíjate que cosas más raras, nos pasamos? ¿No será eso una imagen aun peor de la que tendríamos de no tener algo así en la constitución?


Dicen que será lo suficientemente laxa como para maniobrar en épocas de crisis, y digo yo ¿si ya tenemos los criterios de Maastricht y no los cumplimos, cumpliremos ahora solo porqué esté en la constitución?


Sin contar con que la medida no solo no es consensuada con la población, sino con el propio gobierno. No es normal que rechazasen la medida si la propuso el partido en la oposición y la acepten ahora solo porque lo diga Merkel y Sarkozy. Eso es ser un hipócrita, tanto para con la oposición como para tu misma integridad personal. Es una forma más de ver como no se realiza por ser realmente algo estudiado sino, un bandazo más dispuesto a vendernos el alma para que los "mercados" nos vean con mejores ojos.


Sin contar tampoco, por supuesto, con que la medida no es tampoco un techo en el gasto público, al menos así planteada. Es decir, no le corta las alas, como así habría querido el PP, al sector público. De hecho puede darse el caso de que se utilice el argumento constitucional para tener que aumentar más los impuestos, aludiendo a una necesidad de rebajar el déficit. (Lo votamos todos, ¿recuerdan?, nos dirán). Vamos que ni unos ni otros deberían estar conformes. Unos porque limita el area de actuación y la flexibilidad, y otros porque es una simple excusa que, ni va a generar confianza (teniendo las variables como las tenemos), ni va a generar austeridad, ni, por ende, va a generar menor presencia del sector público.


En resumen. No sé si la pondrán. No sé cómo la pondrán. Pero lo importante no es la norma. Es el hecho. Es la imposición. La coacción y restricción en las posibles políticas económicas. Es el que sea todo un simple maquillaje para que los inversores nos compren más barata una deuda que ya no podremos vender.

Dando tumbos con el sector de la vivienda

Parece mentira que, siendo el sector de la vivienda el que más daño nos ha hecho, no sepamos aun que rumbo tomar. Lo digo por parte del gobierno, y también de la oposición, que en breve será lo mismo.


A la vista de los datos que trimestre a trimestre salen a la luz, vemos como el sector de la construcción cae y sigue cayendo. Veremos si en este segundo trimestre ha seguido la tónica del -10% o si por le contrario ha empezado ya a tomar la senda alcista. Pero sea como sea, atendiendo al nivel de stock de viviendas sin vender, y al precio de las mismas, una cosa está clara: tenemos problema para rato.


Esto es economía básica, de estas que te enseñan el primer día en la universidad. Oferta y demanda. La única forma de conseguir vender todo el stock de viviendas que tenemos ahora mismo es bajando los precios al nivel que previamente tendrían que haber tenido de no haber sido por la burbuja. El sector se tiene que reestructurar, y tiene que perder peso. Eso es algo que todos los políticos deben, aunque creo que no quieren, tener en cuenta.


La desgravación de 4 puntos porcentuales en el IVA a la venta de vivienda nueva es un ejemplo de lo que para mi son palos de ciego.


En primer lugar, tendríamos que ver el impacto que va a tener dicho beneficio en la venta de viviendas. Y después tendríamos que analizar si es eso lo que queremos. ¿de verdad queremos mandar al mercado la imagen de que ahora es el mejor momento de comprar vivienda? ¿no sería mejor dejar que el sector bajase el precio solo, sin necesidad de ajustes fiscales, ajustes que además van en contra de unos mayores ingresos?


Y no solo el gobierno lo ha propuesto, ahora el PP pide que dura hasta el 2013. Así que, obviamente, lo tendremos hasta 2013.


La pregunta es, ¿los pocos que tienen dinero van a invertirlo ya en la compra de vivienda o esperan que vayan a bajar aun más los pisos? Y si es así: ¿Los que tienen pasta ahora van a lastrar la ganancia de capacidad adquisitiva de los que menos tienen al detener la bajada de precio reactivando al sector?


Veremos.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Cinco puntos clave, según Merkel y Sarkozy

De la reunión de ayer entre Sarkozy y Merkel se sacaron cinco puntos clave que destaca Lainformación. Sigo sin entender porque cinco puntos tan importantes para el devenir de Europa tengan que sacarse en claro en una reunión bilateral y no conjunto, pero que se le va a hacer.



1. Limitar el déficit en la constitución de los países miembros


Creo que nos vamos de vareta y mucho. Una cosa tan maleable como es un simple número ficticio que hemos supuesto como barrera psicológica a la hora de pedir deuda no puede introducirse dentro de algo tan difícil de cambiar como la constitución. Puede haber situaciones donde un aumento por encima de ese límite estén justificadas, crisis que aun no sabemos como pueden arrastrarnos. Controlar el déficit, crear organismos que fomenten una supervisión más estricta del déficit, castigar a los países que superen el límite de déficit, me parecen medidas suficientes en una economía sana. ¿Vamos a permitir que ciudadanos se puedan endeudar durante 40 años y no que un Estado pueda crear déficit durante uno o dos años bajo circunstancias que lo permitan? ¿Tampoco los países con una deuda irrisoria? De hecho, ¿Por qué este límite no se hace sobre la deuda? ¿No es más normal limitar el que un país se pueda endeudar hasta un 120% de su PIB a limitar el que un país pueda aumentar su deuda de un 30% a un 35% de forma circunstancial?



2. Crear un gobierno económico europeo


Nos ha fastidiado, pues claro. ¿De qué sirve vender al mundo que eres una unidad económica fuerte si ni siquiera tienes un gobierno económico conjunto?



3. Armonizar el impuesto de sociedades


Esto es necesario para que países como Irlanda (con una tributación bajísima) no se lleven todo el capital y nos deje al resto a dos velas. Pero habría que ampliarlo a muchas otras cosas, aunque cierre de manera abrupta la libertad económica de los países.



4. Imponer una tasa a las transacciones financieras


Ya veremos como se impone y como acaba resultando. En un principio teórico la imposición sobre capitales suele ser lo peor, excepto si se hace en conjunto, y a nivel práctico es necesario para, al menos, vender una solidaridad real entre rendimientos de capital  y trabajo.



5. Retrasar la llegada de los Eurobonos


Al final los acabarán poniendo, pero cuando la crisis haya acabado y Grecia, España e Italia no les pueda joder el chiringuito. Pero esto nos sigue planteando la duda. La duda que puede hacer que todo este castillo de naipes europeos se venga abajo. ¿De qué hablamos aquí? ¿Del bienestar de Europa o del bienestar de Francia y Alemania? ¿Importamos algo realmente en Europa?

martes, 16 de agosto de 2011

¿Quién decide en Europa?

Hay cosas que me enervan bastante. Una de ellas es la minicumbre a la que ya estamos acostumbrados entre Francia y Alemania. ¿Por qué demonios tienen que juntanterse esos dos países a expensas del resto?


La culpa es de todos, claro. El resto de presidentes tendrían que imponerse y obligar que las reuniones con agenda europea se haga en un marco europeo y de conjunto. Que menos que esté presente el presidente europeo de turno al menos…


Si no van a hablar de nada importante, que no hablen ni pierdan el tiempo. Si lo van a hacer que se junten con el resto de países. Habría que recordarles a estos dos que fueron los que incumplieron los criterios de la deuda hace ya algún tiempo. Los muy hipócritas.

martes, 9 de agosto de 2011

El valor económico de un pais

Ayer, tras ver este mapa, con el dato de la deuda en porcentaje con el PIB de cada país, me asombraba con el hecho de que Japón tenga un 200%. Es decir, el gobierno de Japón debe una cantidad que duplica el valor de la producción total del país en un año.


Ante este hecho, desde twitter me preguntan:


https://twitter.com/ebaste/status/101008424392867840

Es decir, a la hora de saber cuan bien está un país con respecto a su deuda utilizar el aval de sus medios de producción o el valor que tiene en su conjunto (el pais) en vez del flujo productivo anual.


Mi respuesta es que el pago de la deuda en un país debe provenir siempre de la producción que se haga en dicho país, puesto que lo tiene mucho más difícil para vender su capital. Me explico. Si bien una persona puede utilizar de aval cualquier otra propiedad a la hora de pedir un crédito (y así lo hace con la vivienda), un país no puede utilizar sus propios medios de producción como aval porque no podría pagarlos, deshacerse de ellos.


Por otra parte, la capacidad productiva de un país depende de forma directa de la producción de realiza, por lo que si un país tiene el doble de capacidad lo más seguro es que produzca el doble y que, por tanto, se pueda permitir el lujo de tener el doble de deuda.


Lo cierto es que en otros tiempos, o quizás dentro de poco si se pone de moda, si se utilizaba algo así como “el valor del país” para todo tipo de comparaciones. Para ello se utilizaba el oro que ostentaba cada país, porque era la forma más “liquida” de poder hacer frente al pago de deudas sin tener que echar mano de tus flujos productivos. Tiempos donde el banco central dependía del gobierno y en donde el patrón oro podía tener mayor repercusión.


Y la verdad es que sería curioso el ejercicio de intentar saber cuanto valdría un país. Y creo que si no se usa tanto un valor como ese es porque es imposible de saber o calcular.


El PIB es un valor de referencia para muchos y puesto en duda por otros por, creo, la misma razón, ser un valor técnico. Es un valor numérico que sirve para intentar poder estimar de forma correcta como va el país aunque en el camino se deje muchas otras cosas que, si bien económicamente puedan ser más importantes, son más difíciles de medir. El PIB se utiliza siempre porque es sencillo, maleable y comparable con otros países.


En cambio, ¿Cómo podemos calcular cuanto vale un país?


Existen cálculos del valor del capital del país. El stock de capital, que vendría a ser el aval productivo que ostenta el país. Un edificio es producción durante un año (el que se construye), y stock de capital hasta que se destruye. Pero por lo que he leído, es bastante complejo, y dos estudios diferentes pueden dar resultados bastante dispares. Lo cual le da un valor extra (mayor seguridad).


¿Por qué no la mano de obra?


Un país con mano de obra más preparada, con una productividad mayor, está más capacitada, no solo de producir más, si no de solventar crisis, desastres y catástrofes con muchos menos problemas que otros países.


¿Recursos naturales? ¿Prospecciones futuras? ¿Calidad de sus políticos? ¿Libertad del sistema?


Cuanto más abstractos nos ponemos más difícil e imposible se hace calcular el “valor” del país, porque, supongo, lo que queremos todos es poder resumir todo el valor en una cifra homologable a todos los países que nos permita comparar para poder hacer una lista y saber en qué posición estamos. Pero eso es imposible. Sí, se pueden hacer estimaciones, o estudios empíricos que intentan arrojar luz sobre un hipotético valor, pero no creo que se pueda hacer, al menos de momento, nada a escala internacional que nos sirva para comparar.


Si que hay algo que da que pensar, y es que mientras las personas nos endeudamos (por ejemplo en la compra de un piso) por valor de diez años o más de todo nuestro flujo productivo (tendríamos que estar diez años cobrando 1000 euros y dedicando todo al pago de la vivienda para comprar un piso de 120.000 euros), un país, al llegar a la cifra de dos años (dos años de su flujo productivo, es decir, dos años la producción de su PIB), nos llevamos las manos a la cabeza, como en el caso de Japón.


En definitiva, medir el valor de un país es difícil, y además sirve de poco puesto que no nos sirve para hablar de “liquidez” que es lo que se suele usar para ver la capacidad de pago de un país / empresa. Aunque es un tema con muchos puntos de vista y con bastante miga de la que hablar.


Pero en cierto modo, sí que tiene razón el compañero en decir que a la hora de calcular la “peligrosidad” del endeudamiento no se puede mirar únicamente al ratio deuda/PIB. La razón la vemos todos los días. Mientras Alemania ostenta un ratio del 73,5% y España del 53% (es decir, en proporción el gobierno de España está menos endeudado) el interés nos sale más caro. Somos menos “fiables”. Por tanto, no podemos a la hora de comparar el endeudamiento, mirar a estos ratios como si fueran homologables porque precisamente existen otros detalles como, a lo mejor, el “valor” o “seguridad” del país, que hacen, además del PIB, que un país se pueda endeudar más sin que sea "peligroso".

domingo, 7 de agosto de 2011

Las economías se resienten... vaya novedad.

No entiendo muy buen porqué la gente esta semana se asombra de que las economías occidentales no levanten el vuelo. Con el lio que ha habido en EEUU parecen que han aflorado esos sentimientos de vuelta a una recesión de la que parecíamos estar recuperándonos. Está claro que la cosa está estancada y parece que va a seguir estándolo.


No es solo que lo diga Krugman (aunque quizás el que el lo diga hace que muchos no quieran creerlo, aunque hasta ahora los datos le vayan dando la razón), sino es coyuntura básica, de esa que dan en las universidad casi al acabar la carrera.

Para el crecimiento hay cuatro únicos motores. Solo cuatro. El consumo, la inversión, la exportación neta y el gasto público. No le busquen tres pies al gato, si alguna de estas cuatro cosas no despega por encima de lo que caen el resto, la economía no crece.


Las familias no consumen más. No lo hacen porque siguen igual de endeudadas (porque la deuda de España es, sobre todo privada, no pública, como parece que se empeñan en vender). No consumen más porque el empleo cae y, por tanto, la renta disponible cae.


Los inversores no invierten. Bueno error. Sí invierten, pero no lo hacen en bienes productivos. Esta es una de las claves que llevan a muchos a no creerse el keynesianismo. Todo lo que se ahorra se invierte, es una máxima contable, pero hay inversiones e inversiones. Inversiones productivas no se hacen porque ningún empresario se cree que vaya a aumentar la demanda, y por tanto no va a poder colocar su producto. ¿De que sirve invertir en producción si luego nadie te la va a comprar? Las inversiones que se hacen ahora mismo no sé si catalogarlas de especulativas o de defensivas. Me refiero al aumento de precio del oro, las materias primas, etc. Los que invierten lo hacen en bienes “seguros” y en deuda, pero no en servicios que den empleo o generen crecimiento.


De momento solo crecemos mediante las exportaciones netas, pero, reconozcámoslo, de momento esto es así porque estamos mal de huevos y no importamos con tanta fuerza como antes. No tenemos la fuerza exportadora que tienen otros países y no hacemos mucho por buscarla.


Y mientras Europa y el mundo entero sigue empeñada en bajar el gasto público. En reventar el último de los motores para que no aumente… el déficit. Un déficit que no es nada si no atendemos a la deuda. Deuda que si miramos es absurdo que esté liderando las causas de unos altos intereses.


Hay mucha prima de riesgo por razones especulativas y de crecimiento. Y no vamos a crecer en poco tiempo, pues las razones que fundamentan el estancamiento de los cuatro motores van a seguir estando ahí.

jueves, 7 de julio de 2011

Sube el tipo de interés al 1,5%

Subir los tipos de interés sigue siendo una contradicción cuando la recuperación dela eurozona sigue estando en en zona de peligro.


Sí, claro. Alemania crece, y ese, en cierto modo, ya es motivo suficiente como para que Europa decida tomar una política contraría a una gran parte de los países del Europa. ¿No era esto una unión? ¿No se debería trabajar para el bienestar de todos los países?


Porque si fuera problema de algunos solos uno podría pensar, oye, es un fastidio, pero hay que hacerlo, pero siendo bastantes los que seguimos sufriendo los estragos de unos mercados marcados por los mínimos acordados entre mercados institucionalizados con organismos políticos a veces malintencionados uno cree que las decisiones deberían ser, como mínimo, algo más sensatas.


La FED, la reserva federal norteamericana, esta manteniendo (y han dicho que así seguirá por bastante tiempo) los tipos entre el 0% y el 0,25%. ¿No es una diferencia bastante grande? Y la recuperación adolece de los mismos problemas en ambos continentes, deuda abultada y recuperación positiva pero débil.


La lucha contra la inflación se torna estéril cuando no depende de la actividad económica. Recordemos que los tipos de interés solo se suben por una razón, frenar el movimiento del dinero para que la inflación no suba. Refrenar el impulso inversor. ¿Alguien piensa que tenemos un impulso inversor en auge y con la necesidad de refrenarlo para el devenir económico como para seguir subiendo los tipos?


Otra ignominia en el nombre de Trichet. Y van…

lunes, 13 de junio de 2011

¿Por qué demonios exporta España?



Uno puede llegar a hacerse esa pregunta, ¿cómo demonios está España mejorando su fuerza exportadora si somos tan improductivos, si somos tan caros?

Se nos ha estado diciendo durante ya un par de años que si queremos salir de la crisis lo mejor es bajar la seguridad del empleo para así aumentar la productividad /competitividad. Y a pesar de que esto no sucede, seguimos exportando, y de hecho, el único crecimiento que ha estado ostentando el país durante los últimos meses es por nuestro sector exterior.

Este mes LaCaixa se ha hecho esta misma pregunta y ha intentado responderla.

El resumen es una de las razones que ostentamos algunos locos de que lo mejor no es intentar parecernos a China (aumentando como locos una “productividad” de concepto-precios), sino mejorar nuestra marca exportadora.

Y es que no solo podríamos estar sobreestimando la perdida de competitividad en el sector exterior, sino que, tanto teóricamente (con nuevos modelos económicos que incluyen diferenciación de producto) como empíricamente (como un estudio reciente de Goldman Sachs, donde dice que la calidad de nuestras exportaciones es determinante). La especialización de exportaciones de tecnología de contenido bajo o medio, hace que la competencia de nuestros compradores (vecinos europeos) no se traduzca en una competencia en precios (en lo que, sin duda, perderíamos), sino en calidad.

Sé de otros estudios que dicen que la mejor política por parte de las instituciones publicas a la hora de mejorar el carácter exportador es centrarse y potenciar sectores específicos (y no subvencionar de forma genérica). Y otros que indican que lo mejor para exportar es tener, primero, una fuerte demanda interna. Cualquier de los dos aportan luz sobre características que azotan a las empresas que no necesariamente significan una reducción en los precios por la vía más fácil, la que todos sabemos.

miércoles, 8 de junio de 2011

Lo absurdo de subir el IVA



El impuesto sobre el valor añadido es un impuesto que, comparativamente con otros países de Europa, lo tenemos bajo. Cierto.

Es obvio, por tanto, que de aquí al medio / largo plazo, tendremos que subirlo. Poniendo eso por delante, lo que debemos preguntarnos es, ¿Cuándo es recomendable hacerlo? Y, ¿Es lógico plantearlo ahora?

La comisión Europea sabe, pero no entiende, de economía, o al menos sabe mucho menos de política. Eso, o lo único que quieren es embarrar aun más la situación socioeconómica del país. Vayamos por partes.

La comisión europea recomienda subir el IVA para mantener el déficit.

Dicen que pecamos de optimistas a la hora de establecer la hoja de ruta de la reducción del déficit público, y puede que sea cierto. Aunque yo aun diría que el resto del mundo es harto negativista, a la vista de unas previsiones que siempre se han superado en los años anteriores, tanto de crecimiento como de déficit. Obviamente, la confianza importa, y mucho.

Pero es la comisión Europea la que peca. En primer lugar porque no puedes, desde una autoridad política y financiera como la que ostenta, recomendar como algo necesario algo que no se va a poder realizar. Porque ahora los mercados van a esperar que Zapatero suba el IVA, y si no lo hace, seguirán sin confiar en España. Y puesto que no lo va a poder hacer, una simple frase, una simple recomendación, acaba de pulirse una parte de la confianza española. Así de simple.

¿Y por qué no la puede subir Zapatero?

Bueno, no poder es un decir, tras los desvaríos políticos que ha metido el gobierno, cualquier cosa es posible. Pero no es recomendable. Dudo que quiera enfrascarse otra vez en una diatriba que ya le bajó la popularidad el verano pasado. El IVA afecta a todas las familias, y es difícil vender su subida.

Pero por otro lado, subir el IVA es algo innecesario y contraproducente, sobre todo en una situación depresiva como la que está instaurada en la demanda interna, el consumo español. Subir el IVA, bajo una renta constante o decreciente, es ahogar aun más la producción interna de este país. Algo mucho más importante a la hora de salir a flote que un mayor o menor dígito en el computo global de un déficit que, nos guste o no, es necesario.

Y esto es bastante simple. Si la organización económica europea va a significar la simplificación total de la realidad económica, si las autoridades europeas no van a hacer más que comparar datos sin atisbar la realidad bajo la que operan, entonces, que Dios nos coja confesados.

lunes, 2 de mayo de 2011

La izquierda tiene que renovar su ideario económico.



Que la izquierda está perdiendo fuelle en el panorama político es algo que pocos pueden negar. Actualmente todos los países de Europa parecen ir tendiendo hacia el voto de la ultra derecha, y en España la cosa pinta bastante parecida.

Lo raro no es que pierda fuelle el partido de turno en un país que acaba de ser azotado por una crisis, sino que la victoria se abalance más por el lado de la derecha que por el de la izquierda, sobre todo cuando la gran crítica a la crisis se hacen desde argumentos de izquierda.

El problema es que, dentro de las entelequias clásicas que todos los políticos nos venden, la izquierda sigue representando toda una serie de críticas y posturas que hace tiempo que no llevan a nada.

La renovación es obligatoria, y espero que en los próximos cinco años que se nos vienen la izquierda (y no solo la española, pero esta encarecidamente, pues es la que me atañe) recobre con fuerza el camino por el que discurre su base política y su visión del mundo.

Hay que dejar de utilizar la economía para generar slogans y dichos que desinformen a la sociedad. Hay que dejar de criticar a los políticos o a los funcionarios por sus “altos salarios”.

Por dos razones: En primer lugar, porque no son todo lo altos que deberían ser y, en segundo lugar, por que bajarlos no reportaría un ahorro sustancial. Debemos dejar de pensar en quitar ministerios o privilegios a los políticos porque con ello no conseguimos realmente nada. NADA.

Debemos pensar más a lo GRANDE. Dejarnos de tonterías estúpidas que colean y pegan muy bien pero que no sirven de nada. Debemos pensar en cambiar todo el sistema organizativo del sector público: Menos burocracia. Más control organizativo. Más objetivos y proyectos basados en el largo plazo y la eficiencia técnica. Un sistema de funcionariado que no se base en unas oposiciones puramente memorísticas para realizar luego un trabajo mecánico y automático.

Debemos de dejar de colar críticas a unos bancos que siguen impunes a cualquier insulto que, creas, puedas lanzarles.

Debemos ser conscientes de la realidad impositiva. La izquierda no puede seguir  coreando una subida de impuestos si estos no generan un aumento de la recaudación. Hay que impulsar más inspectores, y aumentar las multas por evasión fiscal.

Debe ser la izquierda la que se debe adueñar del argumento de la eficiencia en el sector público. Nadie sino el que tiene un sueño, y el que cree en la función de todo el entramado público, puede ser el que defienda y luche porque funcione de verdad. Nadie sino alguien de izquierdas como yo puede estar más cabreado con todas las ineficiencias que se pueden generar de lo que, bien hecho, tiene que servir para mejorar el sistema económico.

Debemos luchar por cambiar el sistema productivo desde la base. Con horarios diferentes, europeos. Con niveles de vida (no en cantidad, sino en calidad y en forma) diferentes.

Debemos saber contextualizar al ciudadano medio. Hacerle saber que ahora está en Europa, con todo lo que eso conlleva. Y que ahora el centro de las decisiones políticas se basa en la asignación eficiente de unas necesidades cada vez más particulares, diseñadas desde las comunidades autónomas.

La izquierda debe defender la libertad cultural y religiosa. El laicismo no es ausencia de religión, o no debe serlo. Sino la defensa y la comprensión de la convivencia entre todas las formas de pensamiento. No abandonar el planteamiento religioso o ideológico, sino utilizarlo bien. Pues la ideología no es una forma sesgada de explicar el mundo. Es una forma subjetiva, particular y humana de ver el mundo.

La izquierda debe abandonar la pretensión de mantener a ciudadanos asqueados con un sistema que no entienden y con el que están cabreados. La izquierda debe explicarles a estos las verdaderas opciones viables desde la izquierda. Sin filtros utópicos. Y a quien no le guste que se vaya solo a los mundos de yupi.

La izquierda debe dejar de mantener y financiar todo aquellos que no sea útil u objetivamente necesario. La cultura hay que mantenerla, pues los valores que ostenta están más allá de lo que una valoración privada puede encontrar. Pero eso no es escusa para mantener organizaciones que se lucren de su poder único. La cultura debe ser ante todo, una forma de expresión. No una forma de hacer dinero.

La izquierda comete tantos, tantísimos errores en su propio ideario, que a veces es difícil pensar en su resurgimiento. Sé que hay una gran diferencia entre las opciones de izquierda y el laisser faire de la derecha. Y es que este último no tiene matices con los que jugar.

La izquierda sigue fraccionada porque el espectro que la mantiene es demasiado amplio. Y eso no es del todo malo. Pero cuando los objetivos de una verdadera izquierda no se corresponden con los objetivos que consigue, es hora de levantar la vista a la realidad y decir ¿qué estamos haciendo? ¿es esto lo que queremos?

domingo, 12 de diciembre de 2010

¿Cuál es el sentido de la política económica?



¿Para que se utiliza la política económica? Porque yo creía que se utilizaba para mejorar la situación fundamental de la economía. Yo creía que se utilizaba para favorecer la inversión, la defensa de los menos favorecidos, la estabilidad del empleo o el crecimiento… pero no. Parece que la política económica es una obra de teatro que sirve únicamente de divertimento a los mercados de deuda.

Ahora Trichet apremia a España para que reforme las pensiones, para apaciguar los mercados. No importa nada el debate sobre la verdadera utilidad de elevar la edad de jubilación, en detrimento del empleo joven y productivo. No importa nada debatir sobre la vida útil en ve de una esperanza de vida manipulada. No importa nada debatir sobre los derechos adquiridos por unos trabajadores que, en muchos casos, llevan trabajando una vida y no van a poder seguir desempeñando su trabajo habitual. No. Y no importa porque, afrontémoslo, los mercados no creen que importe.

Tenemos que buscar nuevas vías de financiación. De igual forma que la sociedad debe depender cada vez menos del petróleo, fuente limitada de energía, la política económica debe erigirse en nuevos sistemas sostenibles de financiación. Sistemas que no dependan del miedo, de la especulación, del poder, o de la mentira para valerse y enriquecerse a costa de los demás.

No podemos seguir dependiendo de los gustos artísticos de unos señores que se divierten viendo sufrir a todo un país. Ya hace mucho tiempo, mucho tiempo y muchos esfuerzos para acallar cientos de bocas hambrientas de dinero, bocas que, a pesar de haberse dado un banquete, adivinen qué, siguen hambrientos.

Parece mentira que, a pesar de haber sufrido una crisis gracias a todas estas bocas hambrientas, se les siga dando de comer a costa de los que día a día, no tienen con qué alimentarse.

De nada sirve quejarse. De nada sirve la política actual. El Partido Popular habría hecho medidas mucho más impopulares, mucho más anticíclicas y mucho más retroactivas. Pero estamos sumidos en un mar de oscuridad informativa. La gente busca la izquierda en cualquier cosa que, visto lo visto, no se encuentra en el PSOE, y el PP, a la chita callando, se está ganando los votos de los que no saben muy bien qué pensar. Falta una izquierda que hable. Una izquierda que los países europeos ya se han comido. Una izquierda que no tiene representación real en los poderes políticos, anclados en la manutención de aquellas bocas que, con el canto de sirena, consiguen justamente lo que quieren.

Vivimos en desiertos de información. Los políticos no escuchan al pueblo. El pueblo no escucha a los políticos (porque estos no hablan, ni se comunican), y toda acción, todo cambio, toda política, se envuelve con el halo de los que ya entendemos como seres fundamentales, los mercados de deuda. Y al mismo tiempo, el atisbo de información libre es rápidamente acallado. Wikileaks es una paradoja andante. Por un lado todos los políticos lo denominan como algo deplorable, un mal encarnado en persona, un acto de terrorismo. Y al mismo tiempo los mismos afirman que, la verdad, es que no revelan nada nuevo. Que toda la información ya se sabía o estaba confirmada, y que el resto, son chascarrillos que no le importan a nadie. Nada tiene sentido.

Todo pierde el sentido cuando la justicia se doblega frente a una política autoritaria, una dictadura encubierta y disfraza de democracia en la que los ciudadanos, convenientemente desinformados meten un papel en una caja de cristal. Todo pierde el sentido cuando la información se prohíbe, se anula y se pena. Cuando la libertad se coarta por le mero beneficio de los que quieren cambiarlo todo, que poco a poco van aprendiendo que no tienen por qué esconderse tanto, puesto que el ciudadano medio sigue impávido en sus pantallas televisivas. Todo pierde el sentido cuando la política que debería velar por los ciudadanos de un país, vela por los que lo empobrecen.

Todo ha perdido ya su sentido.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El uso de la estadística como conveniencia política



Resulta curioso el uso que los diferentes periódicos hacen de la cifra del paro.

Sobre todo me resulta particularmente hilarante el caso de Libertad Dígital, como todos sabemos, el periódico más objetivo de la Red.

Resulta que, en los meses en los que el paro ha bajado, Libertad Digital ponía en su portada los datos sobre el paro desestacionalizado, en los que este subía. Aludiendo a que, de alguna forma, los datos oficiales no daban la realidad económica.

En cambio este mes, en el que el paro oficial sube, y el desestacionalizado baja (en 45.503 personas), obvian el dato y ni siquiera lo mencionan en el artículo. Este uso partidista de las estadísticas me parece propio de, o bien del que no las entiende, o bien del que quiere engañar.

Nada nuevo bajo el sol.

martes, 30 de noviembre de 2010

España cae en el timo de los mercados.

Hemos caído donde no debíamos caer. Hemos caído en el timo de unos mercados que se quieren seguir beneficiando a nuestra costa.

Nos dijeron: “¡Haced una política restrictiva! ¡Eso aplacará los mercados de deuda!”

Y España, dicho y hecho. Aumenta el IVA, baja el gasto público y recorta ayudas sociales.

Nos dijeron: “¡Tranquilos, los tipos de interés comenzarán a bajar!”

Y España esperó, y la prima de riesgo bajó, situándose aun muy por encima de lo recomendable.

¿Qué dirán ahora? ¿Qué hemos subido poco el IVA? ¿Qué hemos recortado poco el gasto público y social? ¿O que los mercados siguen siendo, como lo han sido siempre, algo incontrolable y oligopolistico en donde quienes tienen el poder lo usan indiscriminadamente para joder al contrario?

Por el amor de Dios. Si tenemos una deuda pública que es más pequeña que en los grandes países.

El uso de la economía autocumplida. EL timo de las expectativas irracionales. Te cobro más porque creo que tienes poco dinero. Te robo más por que creo que tienes poco dinero. Te dejo sin dinero. “¿Lo ves? Si es que tenias poco dinero, por eso te lo he robado”.

Y mientras la gente lo llama “lógica”, España cae sin solución.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La culpa no es de los políticos. La economía es nuestra.

Cuando echamos un vistazo a la crisis solemos jactarnos de nuestros propios actos y echar pestes sobre nuestros propios políticos, sobre USA, Alemanía etc, pero nos olvidamos de que los culpables somos nosotros mismos, unos más que otros sí, pero todos en conjunto.

La burbuja inmobiliaria la hemos formado todos. Y no podemos olvidar que gran parte de la crisis que padecemos ha sido tal por nuestra especial característica en el sector de la construcción, ya agotado. Fue este quien comenzó a trazar la espiral de despidos que la bajada progresiva de la demanda fue trazando. La solución, tocar fondo y repuntar.

Pero, ¿repuntar qué? El resto de sectores, claro, porque el sector de la construcción sigue tieso. Lo cual quiere decir que, aun llegando a los niveles de producción normalizados de años anteriores en el resto de los sectores, un gran grueso de población seguirá en el paro, o pujando por un trabajo precario y forzando los salarios a la baja.

Hasta ahora, los políticos no tienen nada que ver en la ecuación. Pues para mi su único cometido debería consistir en facilitar la transición de la estructura productiva sin dejar que nadie caiga más de la cuenta en una situación precaria, y minimizando el impacto de una crisis cíclica (aunque de medio plazo) en los acuerdos y la estructura laboral.

Y el repunte en el consumo y en la empresarialidad va tomando fuerza, muy poco a poco, pero mientras, ¿qué sigue pasando con los pisos?

Las estadísticas pueden ser engañosas. Los precios han bajado. ¿pero cuales han bajado? Han bajado los precios de los pisos que se han vendido, que son los que cuentan para hacer las estadísticas de todo mercado económico (cantidad y precio). Pero sigue habiendo un gran grueso de viviendas que, de manos de sus dueños, no bajan de precio. Gente que aun se piensa que va a poder hacer negocio con lo que nunca debió ser.

Y mientras los bancos se van quedando con los pisos de unos, otros los mantienen a unos precios virtuales que siguen lastrando la recuperación del sector.

¡Compra ahora que se acaba la deducción! Una deducción que es motivo por si mismo de que los precios puedan aumentar.

Hemos creado una sociedad endeudada hasta arriba de dinero virtual, con pisos invendibles que lastran la independencia de los que en un futuro serán padres de familia. Estamos lastrando a las nuevas generaciones y el sistema de pensiones aun se recrudece más.

Por que la vivienda, además de ser un bien de consumo, o de inversión, o de especulación, es un bien estructural sobre el cual se genera la sociedad del mañana.

jueves, 21 de octubre de 2010

España creará empleo en 2011.

Al igual que se intentan vender más pisos diciendo que subirán de precio en 2011, aunque nada lo indique, el nuevo ministro de trabajo comienza usando el mismo truco para incentivar la confianza económica con un buen lavado de cara y una imagen, hasta ahora inmaculada, que puede ayudar a que en cierto modo, se vaya a crear empleo.

Yo lo dudo, claro. Pero la fuerza de la confianza es una carta que hay que jugar y cuanto antes.

El problema es que ya le llueven críticas por decir que aportará empleo la misma reforma laboral contra la que se manifestó. Pero sea como fuera, su presencia en un guiño a los sindicatos que hay que interpretar como un signo positivo (para ellos, claro).

Nadie duda que su trabajo va a ser el más importante para ganar las elecciones, que sólo dependen del paro. SI efectivamente el paro consigue reducirse, la negatividad con la que se ve el gobierno bajará, y no digo del todo, pero si lo suficiente para que, bien jugadas las cartas, el partido pueda remontar.

Si al final todo es estrategia, y es máximo liberalismo político. Perseguir su propio beneficio, mantenerse en el gobierno, es lo que, teóricamente, más nos beneficia a todos.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Díaz Ferrán dimite por la puerta de atrás.

La cobardía y la estrategia de algunos los llevan a no aceptar una responsabilidad por orgullo. Siempre nos parece humorísticos cuando ministros o presidentes de otros países dimiten por cosas que a nosotros nos parecen tonterías mientras aquí no dimite nadie.

Lo que iba a hacer Díaz Ferrán se sabía. De ahí que fuera innecesario. Elecciones anticipadas, y no me presento como candidato.

Como dimisión es pobre, aunque queda mucho más bonita de cara al exterior. Y posterga los días en los que vas a estar rondando por los despachos, a los que, supongo, les habrá cogido cariño.

Por cierto, que parece algo curioso que haya elegido el día en el que el gobierno cambia de ministros.

¿Cuál será la nueva aventura de gran Díaz Ferrán? Manténganse atentos a sus pantallas.

sábado, 16 de octubre de 2010

Díaz Ferrán habla. Callemos para oír el silencio.

Me gusta cuando la gente habla sin decir nada. Cuando sus palabras son sólo el eco de una idea que ni es cierta ni tiene fundamento pero que, con la simple presencia de una boca que las porte, se convierten en algo tangible a escuchar, algo a lo que tenemos que prestar atención, aunque sea sólo para oír el silencio de una nada sonora.
Textualmente, de ElEconomista, su receta: Además de que el Gobierno haga los deberes adecuados, que no los hace, que todos trabajemos más y se revisen los salarios dentro de los acuerdos firmados entre sindicatos y empresarios, lo que en muchos casos se traducirá en ganar menos.Por supuesto, también hay que mejorar la productividad y más cosas, como la formación, la educación, la innovación y que fluya el crédito", admitió el representante de los empresarios.

- Deberes adecuados. Me encanta cuando se ataca al gobierno diciendo que no hace “Los deberes”, sin decir lo que son. ¿Se imaginan? Llegas un día a clase y te dice la profesora: Enséñame los deberes. “¿Qué deberes señorita?”, dices incrédulo.  “¡Los deberes, los deberes!”. En un contexto no muy alejado de la realidad, esa señorita paracería alguien loco si simplemente dijera "¡Los deberes!", sin definir un poco más, pero llevamos dos años escuchando la misma monserga por parte de todos los lados y nos acabamos acostumbrando.

Luego dice que el gobierno está aplicando la receta de trabajar más y ganar menos, pero luego dice “que todos trabajemos más y se revisen los salarios”. Si es lo mismo, ¿no es entonces estar haciendo los deberes que tú mismo propones? ¿Qué narices puede decir alguien que no es ni siquiera consecuente con sus propias palabras? No es conexo, no está cuerdo, es alguien totalmente incapaz de dirigir absolutamente nada.

Después echa la mano al cesto de los generalismos, “productividad, formación, educación, innovación, y crédito”. Primero decimos que la sociedad privada se puede sustentar sola y desechamos el estado pero luego queremos que “todo lo bueno” sea base de las directrices del estado.

La ineptitud hecha palabra.

domingo, 10 de octubre de 2010

Guerra de divisas. ¿Qué cañones sacamos?

Cuando hay guerra uno puede hacer tres cosas. O se aparta, o intenta mediar la paz, o se enfrasca en la batalla.

España no puede hacer ninguna de esas pues su moneda está ligado a un conjunto de países que, con Alemania a la cabeza, ya ha empezado a dar guerra.

Este articulo lo explica todo de forma magistral, y aquí sólo quiero dar unas pinceladas gráficas.

En primer lugar, ¿Qué está pasando?


Con la llegada de la recuperación económica la demanda va a ir en aumento, y esta demanda va a tener que ser saciada con una oferta que todos los países quieres llevar a cabo (por que eso significa mejorar su crecimiento económico y hacer bajar el paro). Dicho de otro modo, todos los países quieren que el mundo les compre a ellos.

Estando en el corto plazo, la mejor forma de hacerlo es haciendo tus productos competitivos, no a base de investigación, calidad, etc, sino abaratándolos de forma bruta mediante tu moneda. Es decir, devaluándola.

Es lo que viene haciendo China todos estos años, que compraba deuda estadounidense y vendía su moneda, creando un exceso de oferta del Yuan que hacia más barato comprar en su país, matando dos pájaros de un tiro. La situación era insostenible, pero ahora se ha vuelto mortal. Estados Unidos sigue perdiendo empleos, su déficit no tiene previsto descender tan abruptamente como debería, y comienza una verdadera guerra entre estadísticas y datos económicos.

Así que, desde mediados de junio, ambos países han estado devaluando su moneda:



De esta forma, con un euro cada vez podemos tener más monedas extranjeras, y por tanto comprar más cosas en esos países, lo cual hace que las demandas tiendan hacia esos países. EL problema, el Euro. Y más concretamente Alemania, la gran potencia exportadora europea, que esta lo está viendo todo desde el lado contrario, ya que el euro se aprecia y por tanto es un destino menos preferido para comprar bienes. Quejas por parte de Alemania de que tanto el dólar como el Yuan están infravalorados.

Mientras, la libra esterlina por su cuenta hace lo propio, y esperamos que con el nuevo impacto fiscal de Japón, el Yen siga devaluándose un poco más, teniendo en cuenta que ha llegado a estar casi un 40% por encima.


¿Qué va a pasar?


Estas tiranteces son absurdas. SI todo el mundo devalúa su moneda a largo plazo lo único que hay son vaivenes que no llevan a nada, salvo a crear más desequilibrios. ¿Pero que hacemos? Estados Unidos crítica a China por devaluar su moneda, pero, ¿No son ellos los que defienden el libre mercado? Y ahora están reventando los cerebros de varios que ven en el proteccionismo la única salida, algo impensable para la potencia liberal mundial.

Así que puede pasar de todo. Desde una relajación (poco probable) de las tiranteces internacionales, una continua bajada progresiva de todas las monedas (hoy tu, hoy yo…) (lo más probable), o algo peor, aun por descubrir.

¿Y España?


España no es fuertemente exportadora, por lo que estas disputas le dan igual. España debe dedicarse a fomentar sus exportaciones a largo plazo, donde es la calidad y el precio verdadero (y no maquillado con un tipo de cambio sobrehormonado) lo que te hacen ganar o perder. Y quien sabe, si todo se pone tan barato igual podemos sacar tajada.

Gráficas del Banco Central Europeo.

sábado, 2 de octubre de 2010

FMI: La austeridad puede no ser la solución.



A veces uno se pregunta, ¿qué narices…?

Pues ahora va el FMI y dice que los planes de austeridad pueden ser perjudiciales, sobre todo a corto plazo. Eso es como recomendarle a un amigo un acuario para casa para al mes decirle: son aburridos, ¿eh? Lo sé.

Claro que los planes de austeridad son perjudiciales para la economía, si estamos en una crisis de demanda lo que menos hay que hacer es intentar frenarla.

La recuperación todavía es débil, y los estímulos aun tenían efectos visibles, la actividad económica aun no se había relanzado y el sistema financiero aun no está del todo recuperado. La simple idea de la austeridad venía causada únicamente por la idea de que teníamos que frenar un déficit (dato que nos indica la obsesión económica que tenemos por los “incrementos”, ya que lo lógico sería mirar la deuda como tal, y en eso no estamos tan mal, públicamente digo).

Y el déficit se frenará, eso no hay duda, pero teniendo que gastar la mitad en gasto social, el nivel de inversión directa que vamos a tener es cuasi nulo. Planes paralizados, proyectos en la estacada, capital ralentizado. Y ahora, por fin, el FMI parece indicar, como caído del cielo, algo que era tan obvio que uno empieza a pensar que la seriedad se pierde cuando comienza el interés.

Ahora ya es tarde. Zapatero, de izquierdas, quedará como el presidente que más austeridad dio a España. Y Rajoy, cuando gane, será el salvador y el que más gasto social realice. Y entonces, todos nos preguntaremos de nuevo, ¿Qué narices…?

Elecciones primarias en Madrid



Es de las pocas veces que veo a alguien postularse o discutir para perder en vez de ganar. ¿O es que alguien duda de que, gane Trinidad o Tomás, la que realmente va a ganar es Esperanza? Y eso que a mí, ni fu ni fa, pero es curioso cuanto menos.

Es aun más curioso que Trinidad haga campaña sin dejar de ser ministra de sanidad, a la que, probablemente, volverá aun si gana las primarias y pierde las elecciones. Y es curioso que se haya llegado a debatir si el mejor es alguien puesto a dedo por ZP, al que todo el mundo respeta y valora como lider, u un segundo candidato, del que, por lo menos, no se tienen prejuicios. ¿Se me nota que voy con Tomás? +Y no lo digo por nada, es que no veo a Trinidad, una persona que cada vez que la veo en un mitin se le traba lo que quiere decir antes de aludir a los generalismos baratos de “libertad” “cohesión”, etc…

Me sube aun más la vergüenza política al ver videos como este. “Es de izquierda”, joder, es que si no lo fuera ya me dirás. “No conozco a Tomás Gomez”, pues ese es tu problema, Argumentum ad verecundiam, si es más conocido, tendrá más razón…

Se habla de feminismo (¿utilizar el feminismo no es utilizar a las mujeres?), y bla bla bla…

Y ya no me estoy metiendo tanto con Trinidad sino con la forma de publicitarse de los políticos. Estoy hasta los huevos de que se crean que, por decir que van a ganar, sean mejores. Eso de la ley de la atracción (que igual se lo creen y todo, el timo del siglo XXI) es una chufa que no merecería ni ser valorada.