viernes, 8 de abril de 2011
Reflexiones de José Luis Sampedro
[vimeo http://vimeo.com/17807239]
lunes, 14 de marzo de 2011
Los tres problemas de la crisis social
Llevamos mucho tiempo de crisis económica, y el otro día, viendo los desencadenantes fundamentales de la crisis, uno se da cuenta de que lo que está en el fondo es una crisis social de la que, si no ponemos más remedios, nos va a costar salir mucho más que de la económica. Creo, realmente, que si no se soluciona la crisis social no podremos ponernos a la altura de otros países europeos.
¿A qué me refiero cuando hablo de crisis social?
Los he resumido en los tres puntos fundamentales que ocasionaron el agudizamiento especial de la crisis en España.
¿Y por qué son sociales y no económicos?
Pues porque toda economía se basa en la interrelación del comportamiento individual de personas que, en conjunto forman la sociedad. EL comportamiento económico depende, en gran medida, del comportamiento social.
1º Baja productividad.
Cuando uno lee en los periódicos que España es poco productiva uno ya piensa en valores económicos, producción media, coste del trabajador, pero de nuevo, lo que determina la productividad son otros valores como la educación o el capital humano.
El problema de España es que no apuesta por la educación de calidad. No valoramos el aprendizaje ni tenemos mecanismos que los valoren de la mejor forma posible. Me ha tocado estudiar en una universidad influida por los peores estudiantes y que ha rebajado cada vez más sus requisitos, donde se prima mucho más la cantidad que la calidad, basándose en indicadores inciertos de eficiencia educativa.
Los grados formativos están perdidos. Con profesores más exigentes que en la universidad pero con un escaso control académico. Se enseña poco y mal.
Estamos en un circulo vicioso en el que lo que prima es bajar los rendimientos académicos. Venimos de una época donde el albañil cobraba más que un recién licenciado, y estamos en una crisis donde lo más rentable parece ser quitarse títulos del curriculum porque “sobran”.
Las empresas no valoran la especialización pero todos padecemos de titulitis. Normal, en un país donde cualquier puede sacarse un master, aunque no tenga que ver con tu formación previa, ¿quién va a valorarlo? Y con lo que dan en las carreras, ¿quién va a querer a un recién licenciado?
Y queremos competir a nivel europeo instaurando el plan Bolonia, que de momento a traído: más alumnos por profesor, menos asignaturas, que se traduce en: quitar las difíciles y erradicar las especialidades -> Más masters.
Pero claro, solo de pensar en otro marco educativo, en otro cambio, ya se nos ponen a todos los pelos de punta, ¿Otro más? Esto redunda sobre todo, en la capacidad de nuestros políticos para llegar a acuerdos fructíferos para nuestro país: nula. Instaurados en un bipartidismo que sabe que, aunque pierda, volverá, y que, aunque imponga, se cambiará, cargado de una rivalidad que les beneficia. Por este lado, vamos mal.
Por no hablar de las prejubilaciones de los más experimentados en pos de aquellos que cobran la mitad. Todo un ejercicio de apuesta por los valores productivos.
2º Endeudamiento.
Cuando hablamos de educación, no solo hay que hablar de la gestión de los recursos académicos. También de que, como sociedad, le hemos perdido el respeto a “aprender”. La gente, jóvenes en su mayoría, se han acostumbrado a vivir la vida lo más rápido posible (y que nadie diga que esto no es nuevo, pues ese es otro problema, aquí ni los mayores se libran). Vivir la vida lo más rápido posible significa vivir sin preocuparse por el después.
Esto se traduce de muchas maneras según qué edad tengas. Pero, en general, hay un efecto económico claro que se ha ido gestando a lo largo de los años. Todos hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades. Todos nos hemos ido endeudando poco a poco, pensando en pagar mañana, y endeudándonos al día siguiente para pagar.
Y esto son matemáticas básicas. Si produces 100, y consumes 200, llegará el momento en que debas producir 150 para consumir 50, y devolver los 100. Y aquí ya podemos criticar al gobierno (que está de moda), pero la gran mayoría del endeudamiento es privado. Y hasta que la gente no se de cuenta de que tenemos que vivir unos años trabajando para nada, trabajando para generar una riqueza que se van a llevar otros (porque se lo debemos), en definitiva, hasta que la gente no deje de endeudarse, no saldremos de esta.
Lo que digo es algo que nos va a costar mucho asimilar. La gente, y ese es el problema, está acostumbrada a una vida que, honestamente, y aunque lo sintamos mucho, no nos pertenece. Debemos poner los mecanismos para producir a nivel europeo para poder vivir a nivel europeo. Pero no podemos querer vivir como los ricos si no generamos lo mismo que los ricos. La única forma de hacerlo es pidiéndole prestado a los ricos, pero ya sabemos que los cabrones luego nos van a inflar a intereses (lo que sucede ahora con la prima de riesgo no es nada nuevo).
Hay que cambiar el chip, y eso va a ser lo difícil. La gente no quiere ser como los chinos, aunque algo deberíamos aprender de ellos. Mientras nosotros somos los vividores, ellos son los ahorradores. Eso sí, luego nos quejamos con el vecino de que “nos invaden”.
3º Conciencia social.
Claro que aquí estoy hablando mucho sin saber como son en otros países. Todos debemos tener nuestros problemas pero en España son, en algunos casos, demasiado agudos como para dejarlos pasar como hemos venido haciendo.
Aquí padecemos de sabelotodismo. Aquí todo el mundo sabe de todo. Todo el mundo es ministro de economía, médico, juez, y físico. Y lo peor no es que hagamos comentarios en cualquier aspecto que no dominemos (faltaría más, cualquier puede aprender si le gusta, y cualquier puede opinar si tiene voz). EL problema es, realmente, creerse tan apto o tan listo como los especialistas. Lo vivo con la economía en mis propias carnes, pero también admito que se presta más fácilmente.
Y en esas estamos, y aquí el que no corre vuela. Recordemos que todo el bum se inicio por una burbuja de viviendas que se inflaba por unas expectativas creadas por los que compraban y vendían los pisos. Aquí siempre digo que tienen tanta culpa los ciudadanos como los bancos y que, siendo los bancos los entendidos tendrían que haber puesto freno. Pero es que el 3º punto es mas fuerte que cualquier freno. Aquí, seas quien seas, vas a por todas.
Todos estos timos de Rumasa, Afinsa y otros se basan en la simple verdad de que, vez tras vez, la gente cae, creyendo que va a poder lucrarse de la nada, porque es más listo o más rápido que los demás, más entendido.
Cuando hablamos de que hay dos Españas, estanos aludiendo, simplemente, a que el nivel de transigencia del rival es cada vez menor. Si no opina como nosotros, no solo es un cabrón ignorante, sino nuestro enemigo. Y seguro que todo lo que hace lo hace para joder y, qué coño, seguro que está a favor de ETA. Los políticos ni ayudan, es más, generan más violencia (no física, y puede que tampoco verbal, pero sí a niveles apreciables hasta por un niño de cinco años). Y el problema no es solo que permitamos ese comportamiento, sino que lo alimentamos.
Así que cuando preguntan, ¿Cuándo saldremos de la crisis? Uno debe preguntarse primero, ¿Qué crisis?
Y todo lo que estoy diciendo no significa que la salida esté más lejos. Lo que digo es que ni ponemos remedio a estos problemas característicos de España (y medio mundo), volveremos a estar en crisis en menos que canta un gallo.
Ki kiri -
jueves, 10 de marzo de 2011
Moody's de nuevo...
Uno puede pensar lo que quiera. Uno puede creer en mercados perfectos en espíritu y en agencias objetivas que están lejos de inferencias manipuladoras que alteren una u otra nota en pos de objetivos poco claros. Solo que los objetivos son bastante claros.
Mis teorías son bastante impopulares por lo “extremistas” que pueden ser pero la experiencia me da la razón, al menos de momento. La prima de riesgo, y la baja calificación de nuestro país no tiene nada que ver ni con la flexibilidad del mercado laboral, ni con el sistema de pensiones, ni con el déficit público.
Es lo que se nos ha dicho hasta la saciedad, que el exterior no quiere invertir por una serie de problemas que no resolvemos, porque nadie quiere resolver. Y el gobierno, en su infinita estupidez, los resuelve. Flexibiliza el mercado laboral, baja los suelos a funcionarios, aumenta la edad de jubilación y corta de golpe el gasto público, lastrando aun más la salida de la crisis. Y encima nos creemos que el problema es que ha hecho poco caso al exterior…
La cosa es bien simple. Estamos en una guerra financiera. Hace poco vivimos una especia de tensión en los tipos de cambio pero aquí lo importante es que hay muchos países que, aun estando endeudados, necesitan dinero. Entre ellos, EEUU y España. La clara diferencia entre los dos es que EEUU tiene agencias de Rating, de esas que ganan dinero sin hacer bien su trabajo, de esas que lo único que tienen que hacer cuando Elena Salgado va a EEUU a ganar fondos es bajar el rating para que no consigan nada. ¿Y España que tiene? ¿Y qué repercusión podría tener?
Todas estas agencias externas no pueden sino darme risa cuando hasta el FMI predicaba un descenso de casi un punto en el PIB cuando ni había plan de reducción del déficit, con el que solo decrecimos un 0,1%.
A ver, no digo que nos tenga “manía”. Es simplemente como funciona la economía. Las empresas intentan ganar a la otra los clientes, y en este caso los clientes, que son los inversores, compran deuda a las empresas, que son los países. Que solo nos enteremos de cómo joden a España tiene una respuesta sencilla: Estamos en España.
Ni siquiera sé como siguen existiendo agencias que han llevado al descalabro mundial. Deberían ser las responsables máximas de la crisis. Y siguen ganando dinero traficando información falsa.
PD: Considero indispensable leer este artículo, para ver una perspectiva más aplicada de lo que estamos diciendo cuando hablamos de la escasa objetividad de las agencias de Rating:
sábado, 5 de marzo de 2011
El problema de bajar salarios
Mucho se está oyendo hoy en día sobre bajar los salarios. Eso bajaría el coste de producir, y bajaría el precio de los bienes, haciéndolos más fácil de exportar y bajando el impacto en los salarios reales.
Pero yo no lo veo tan positivo. No solo por el hecho de bajar los salarios, que es ya de por si un impacto social bastante fuerte, sino por los efectos en los que se puede incurrir.
En primer lugar, no creo que bajar salarios se una forma de inducir la devaluación de la moneda. No es lo mismo. En una devaluación, una moneda pasa a de tener un valor a tener otro menor. Todos por igual, excepto los inversores de bienes, son afectados por la devaluación, y el efecto es inmediato en las exportaciones por que pueden conseguir más de nuestros billetes con los suyos.
El problema con el que nos encontramos es el mismo. Una bajada de salarios no es más que un perjuicio a los que menos culpa tienen.
Hay una cosa de la que económicamente debemos ser conscientes. No producimos lo que nos creemos que producimos. Nuestro consumo está, y ha estado, muy por encima de nuestro producto, y nos hemos endeudado mucho (y seguimos haciéndolo).
Todos debemos ser conscientes de que no podemos aumentar nominalmente unos salarios que no se sostienen bajo los estándares de nuestra propia producción.
EL problema de bajar salarios a alguien que tiene una deuda es que le va a costar más pagarla, y es posible que se endeude más, ¿y no era al final y al cabo, eso lo que queríamos arreglar?
No, no se pueden comparar las dos medidas por que aunque el efecto sea el mismo, impulsar la sector exterior, el medio no es, para nada igual.
Y cuando decimos de bajar salarios, bueno, ¿no querremos decir rentas? Lo que queremos es bajar el valor del producto, para que sea más fácilmente exportable. Es decir, hay que bajar las rentas esperadas a producir por la venta de ese producto. Y esas rentas no solo se basan en los salarios. Tenemos beneficio y rentas del capital.
El beneficio es cero en una gran cantidad de modelos teóricos, (libre entrada en el sector, algo que nunca me gustó). Y las rentas del capital no las movemos nosotros (de hecho, hoy sube el euribor, lo cual ya va en nuestro detrimento). Pero debemos tener en cuanto las dos variables porque ambas determinan, en buena manera, el precio de venta.
La idea es buena, bajar los salarios, pero no lo veo. No lo veo posible políticamente. No lo veo saludable socialmente. Y no lo veo tan viable económicamente como nos lo quieren vender otros.
lunes, 28 de febrero de 2011
Análisis económico del cuarto trimestre de 2010
Ya ha pasado bastante tiempo desde que salieron los datos económicos del cuarto y último trimestre de 2010. Y aun más desde que realmente sucedieran (¿ya estamos en marzo?, no, pero casi).
Aquí traigo el análisis trimestral, un pequeño vistazo a los datos más importantes. Como siempre, los datos provienen del INE, y utilizo los estacionalizados, es decir, donde el efecto temporal y estacional se ha eliminado.
PIB a precios de mercado
En primer lugar hay que destacar que una vez reanalizados los datos del 3º trimestre se ve que en realidad decrecimos un poquito. EN cambio, el último trimestre del año dio un pequeño empujoncito hacia la salida de la crisis, con crecimientos tanto a nivel intertrimestral (0,2%), como interanual (0,6%). Aunque debo decir que los datos puedan parecer buenos a simple vista, yo me he mostrado altamente decepcionado. Ahora veremos por qué.
Demanda interna y externa
Como vemos, a pesar de que el PIB se muestra ya en términos de crecimiento positivo, todo recae en manos del sector exterior. Crecemos más por que exportamos más. Pero la demanda nacional, es decir, lo que demanda la gente de España, es cada vez menos, y no mejora.
La situación laboral no deja mucha alternativa. Da igual cuanto puedan mejorar las perspectivas, el empleo no hace sino seguir bajando, y los salarios han hecho lo mismo, por lo que, ¿Cómo va a mejorar la demanda neta española, si cada vez hay menos renta?
Nos estamos haciendo cada vez más competitivos, (no nos queda otra), y nuestra escasa renta también limita bastante nuestras importaciones por lo que netamente estamos cada vez mejorando nuestras importaciones, y por primera vez, el saldo parece ser positivo.
Y si no impulsamos la demanda nacional, la recuperación será cada vez más lenta, por que el sector exterior, que nos tiene que ayudar, no va a ser nuestra panacea, básicamente porque no tenemos un sector exportador potente. Debemos incidir más en el, ahora que parece que tenemos oportunidades.
Consumo = Estancamiento
Lo mismo de antes. El consumo de los hogares sigue aumentando, pero las administraciones públicas siguen afectando negativamente al consumo. Digan lo que digan, eso es algo que me parece lamentable. No puede ser que en plena crisis el estado, cuyo papel debe ser de estabilizar económico, haya llegado a un punto en el que, aun siguiéndose endeudando, no genere fuerzas que impulsen la demanda nacional hacía arriba. No digo que estuviéramos en una situación mucho más diferente de la que ya estamos, pero si el estado hubiera planteado una estrategia completamente diferente, estaríamos mejor seguro.
Es desalentador echar todas nuestras esperanzas al sector privado cuando este está más endeudado que nadie. Y no se crean políticas que apoyen la mejora de esta deuda.
Inversión
La inversión, tras el gran despunte que pegó hasta el segundo trimestre de 2010, ha vuelto a tasas de crecimiento en torno al 1%. Junto a la construcción, que sigue estancada en su decrecimiento en torno al -10% (¿sorpesa?), hace que la inversión neta siga estando en tasas de crecimiento negativas.
Las buenas perspectivas que se veían hace medio año, cuando toda Europa estaba saliendo de la crisis y nosotros pensábamos que seguiríamos con algo de retraso se ha visto enmarañada con un empleo que sigue dando bajas perspectivas de recuperación en la demanda y sin un final claro de la crisis.
Nos deparan, y así parece que va a ser, unos cuantos años de crecimiento, sostenido, pero pequeño.
Producción por sectores
El sector energético cada vez va mejor, así como la industria y los servicios, lo que puede indicar una mejora de la actividad económica. Unida a unas inversiones crecientes en bienes de equipo, sí, indican un reabastecimiento del sector productivo. La confianza en la salida de la crisis y en el sector exterior en última instancia parecen ser los dos polos que incitan a ver la luz al final del túnel.
De nuevo, la construcción es la que permanece bocabajo, y así seguirá si no sabemos darle un final redondo al sector.
Entonces… ¿Cómo está el país?
Estamos en un lugar incierto. EL empleo sigue bajando, y por tanto la demanda nacional no mejora. El sector público, con unos problemas que han llevado al país a ser de los menos “seguros” a la vista internacional, intenta mejorar los datos del déficit dejando de lado el apoyo a la demanda.
Por otro lado, las perspectivas de paulatina mejora hacen que la inversión y la actividad económica vayan, muy poco a poco, mejorando sus datos.
Además, el sector exterior parece ser cada vez más benevolentes con nosotros, y cada vez exportamos más.
Las dos fuerzas parecen fuertes, pero hay que creer que, habiendo pisado ya el fondo de la crisis, la demanda nacional no baje más. Se estancará, y puede que tengamos problemas de estanflación, sobre todo teniendo en cuenta los problemas que nos van a venir del petróleo y las materias primas. Nuestra dependencia energética no nos ayuda nada a ser competitivos a nivel internacional, y seguramente en un futuro el sector exterior no sea tan positivo, por lo que hay que intentar tirar como sea de la demanda interior, que es la que, en última instancia mantiene el ciclo circular de la renta en activo.
Esperemos que 2011 sea un año mucho más positivo. Y que el empleo mejore.
viernes, 18 de febrero de 2011
El incidente Rumasa
A mi estas cosas me sorprenden dí a día, tanto como la estafa de Madoff. No me entra en la cabeza que los inversores, gente que tiene dinero para regalar durante un cierto tiempo a cambio de un tipo de interés, que en este caso debían invertir un mínimo de capital (que ahora no recuerdo, pero que no eran bajas) y que por tanto excluía a un grueso de la población altamente desinformada, hayan caído, de nuevo, en el timo económico más viejo de todos los tiempos.
Y con esto me retrotraigo al incidente Madoff. ¿Qué narices pasa por todos aquellos que tiene dinero para invertir para saltarse la primera regla económica?
La primera regla económica es aquella que nos decían nuestros padres, y a estos nuestros abuelos. Es una ley que lleva circulando desde antes del primer libro de economía, es algo evidente, es algo que solo la codicia humana puede intentar tapar. Nadie da duros a pesetas.
Claro, a veces es difícil diferenciar lo que es “dar” de lo que es “generar”. Las pesetas sí generan duros. En un mundo creciente, alguien puede coger una peseta, crear Factbook con su esfuerzo y generar un producto que valga más que lo que ha costado hacerlo, que genere millones y millones. Hacen falta dos cosas. Un coste inicial, trabajo propio, y tiempo.
Así que claro, uno siempre puede intentar creerse que cuando alguien te va a dar el 10% de lo que inviertas, existe una base detrás que lo justifique. Puedes creer que las inversiones van a ser muy productivas, , o que es tan a largo plazo que, bueno, seguro que algo sale bien.
Pero lo cierto es, que usando un poco la cabeza, uno se da cuenta de que hay cifras inalcanzables.
En un periodo de crisis, una crisis que afecta a todos, nadie puede invertir dinero en un sitio pensando que le van a dar un elevado tipo de interés. Nadie en su sano juicio puede pensar, puede creer, que ese 10% va a ser generado. Obviamente, sólo pueden dártelo. Pero como dártelo es algo imposible, porque no se ha generado, todo se desmorona.
Una tía de un amigo mío (me encantas estos comienzos), le pidió consejo sobre invertir o no. Gracias a Dios mi amigo fue sensato y le obligo a no hacerlo.
Mi padre y yo, desde que empezamos a ver los anuncios en la tele, ya sabíamos como iba a ocurrir todo esto. Era algo tan claro que cuando me llamó ayer por teléfono no podía más que reír. Tanto lo acontecido, aquí, como con Madoff, sistemas piramidales, timos tan viejos que parece increíble que sigan existiendo, ponen frente al espejo a todos aquellos que usan el dinero. A mi no me dan pena, la verdad. De todas formas, cualquier teoría económica te dice que a un elevado tipo de interés, tienes un elevado riesgo. Te has arriesgado y has perdido. Es por eso por lo que no me gusta caminar por el borde de un puente. No me gustan esa clase de riesgos.
Y con esto me retrotraigo al incidente Madoff. ¿Qué narices pasa por todos aquellos que tiene dinero para invertir para saltarse la primera regla económica?
La primera regla económica es aquella que nos decían nuestros padres, y a estos nuestros abuelos. Es una ley que lleva circulando desde antes del primer libro de economía, es algo evidente, es algo que solo la codicia humana puede intentar tapar. Nadie da duros a pesetas.
Claro, a veces es difícil diferenciar lo que es “dar” de lo que es “generar”. Las pesetas sí generan duros. En un mundo creciente, alguien puede coger una peseta, crear Factbook con su esfuerzo y generar un producto que valga más que lo que ha costado hacerlo, que genere millones y millones. Hacen falta dos cosas. Un coste inicial, trabajo propio, y tiempo.
Así que claro, uno siempre puede intentar creerse que cuando alguien te va a dar el 10% de lo que inviertas, existe una base detrás que lo justifique. Puedes creer que las inversiones van a ser muy productivas, , o que es tan a largo plazo que, bueno, seguro que algo sale bien.
Pero lo cierto es, que usando un poco la cabeza, uno se da cuenta de que hay cifras inalcanzables.
En un periodo de crisis, una crisis que afecta a todos, nadie puede invertir dinero en un sitio pensando que le van a dar un elevado tipo de interés. Nadie en su sano juicio puede pensar, puede creer, que ese 10% va a ser generado. Obviamente, sólo pueden dártelo. Pero como dártelo es algo imposible, porque no se ha generado, todo se desmorona.
Una tía de un amigo mío (me encantas estos comienzos), le pidió consejo sobre invertir o no. Gracias a Dios mi amigo fue sensato y le obligo a no hacerlo.
Mi padre y yo, desde que empezamos a ver los anuncios en la tele, ya sabíamos como iba a ocurrir todo esto. Era algo tan claro que cuando me llamó ayer por teléfono no podía más que reír. Tanto lo acontecido, aquí, como con Madoff, sistemas piramidales, timos tan viejos que parece increíble que sigan existiendo, ponen frente al espejo a todos aquellos que usan el dinero. A mi no me dan pena, la verdad. De todas formas, cualquier teoría económica te dice que a un elevado tipo de interés, tienes un elevado riesgo. Te has arriesgado y has perdido. Es por eso por lo que no me gusta caminar por el borde de un puente. No me gustan esa clase de riesgos.
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