jueves, 11 de agosto de 2011

Estrés, productividad y crecimiento

Según UGT, el 71% de los trabajadores teme perder su trabajo y el 75% trabaja con estrés.


¿Son estas las mejores condiciones para potenciar la productividad y el crecimiento?


Lo cierto es que incluso hay gente que dirá que sí. Que el hecho de poder perder tu trabajo en cualquier momento te hace ser más productivo porque al esforzarte intentas que el empresario no te eche a la calle. Dicen, es el mejor incentivo que tienen los trabajadores para trabajar.


Pero en una sociedad teóricamente avanzada en la que vivimos, ya no solo es que por norma establecida los trabajadores no deberían pasar gran parte de su vida sufriendo y estresados, sino que, además, no beneficia a la economía.

Supongo que los extremos dan resultados que podrían servir para ilustrar una u otra forma de responder. Si nos vamos a las fabricas chinas donde cuatrocientos trabajadores mecánicos se dedican de sol a sol a callar y a no rechistar con un sueldo de mierda maximizando la productividad a base de una necesidad imperiosa de comer veremos que sí, el sistema es efectivo. Occidente se está nutriendo en parte de esta productividad conseguida a base de las malas condiciones de oriente.


Por otro lado tenemos empresas como Google, donde se prima y se mima mucho al trabajador. Lo cual no quiere decir que no se el exija, que todo valga o que el riesgo de ser despedido sea cero. Sin embargo, el ambiente de trabajo relajado, con ritmos y trabajos marcados de antemano pero con la libertad de actuación propia de cada trabajador le confiere a este la importancia que necesita para sentirse realizado y con ganas de trabajar, requisitos importantes para el esfuerzo y el crecimiento en la sociedad de hoy.


Digo esto porque una sociedad mecanicista, industrializada, donde la mayoría actúa de mano de obra barata no es igual, y por tanto no tiene los mismos requerimientos a nivel empresarial, que una sociedad donde la comunicación, la información (y por tanto el aprendizaje), la creatividad o la perfección sean los atributos más característicos (si no lo son, lo serán).


En una sociedad donde lo que prima no es la cantidad, sino la calidad (una sociedad avanzada), el estrés y la productividad hacen mala pareja.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Banco de datos de Caótica Economía.

Hoy presento un pequeño y nuevo apartado del blog que espero le pueda ser útil a algún lector, esporádico o no, del mismo. Un banco de datos donde iré actualizando semanalmente los índices de diversas fuentes estadísticas.



Lo cierto es que acostumbro mucho a echar vistazos a los índices de coyuntura que va publicando el INE o me paso de vez en cuando por la OCDE a ver que se cuece por allí. Y lo cierto es que, a pesar de que nos dan una gran cantidad y posibilidad de datos, hacemos uso de los típicos con mayor frecuencia. Y me cansaba de estar siempre volviendo al INE o buscando entre los archivos bajados cada vez que quería ver dos o más datos que sabía que ya había visto antes.


Por ello, decidí hacer un archivo Excel juntando todos los indicadores que solía ver, basado sobre todo el los datos de la contabilidad nacional trimestral y los indicadores mensuales. Pero una vez que me puse con el trabajo y ya que agregar índices a un Excel es gratis, decidí juntar algunos más. Más tarde se me ocurrió subirlo a Google spreadsheets y compartirlo con todos vosotros.


Podéis entrar desde aquí, la imagen de arriba, o desde la sidebar de la derecha. Una vez dentro, pulsando en las pestañas, podéis seleccionar índices trimestrales, mensuales o (de forma anecdótica) anuales.


La base de datos no es definitiva, es decir, en cualquier momento puede seguir añadiendo índices, y de hecho pienso hacerlo, por lo que si creéis que debería poner alguno en concreto os agradecería que me dieras el link en donde conseguirlo. Todo lo que aumente el tamaño será bien recibido.


Podéis emplear el link como consulta o podéis bajaros el archivo Excel y emplearlo como bien queráis, mi único trabajo aquí es juntar en un mismo sitio diversos indicadores.


Por otro lado, debo aclarar. Todos los datos están recogidos en tasas de crecimiento interanual, con (en la medida de lo posible) datos desestacionalizados y corregidos de calendario. Es lo que uso siempre.


Nada más, críticas u opiniones en la caja de comentarios. Un saludo.

martes, 9 de agosto de 2011

El valor económico de un pais

Ayer, tras ver este mapa, con el dato de la deuda en porcentaje con el PIB de cada país, me asombraba con el hecho de que Japón tenga un 200%. Es decir, el gobierno de Japón debe una cantidad que duplica el valor de la producción total del país en un año.


Ante este hecho, desde twitter me preguntan:


https://twitter.com/ebaste/status/101008424392867840

Es decir, a la hora de saber cuan bien está un país con respecto a su deuda utilizar el aval de sus medios de producción o el valor que tiene en su conjunto (el pais) en vez del flujo productivo anual.


Mi respuesta es que el pago de la deuda en un país debe provenir siempre de la producción que se haga en dicho país, puesto que lo tiene mucho más difícil para vender su capital. Me explico. Si bien una persona puede utilizar de aval cualquier otra propiedad a la hora de pedir un crédito (y así lo hace con la vivienda), un país no puede utilizar sus propios medios de producción como aval porque no podría pagarlos, deshacerse de ellos.


Por otra parte, la capacidad productiva de un país depende de forma directa de la producción de realiza, por lo que si un país tiene el doble de capacidad lo más seguro es que produzca el doble y que, por tanto, se pueda permitir el lujo de tener el doble de deuda.


Lo cierto es que en otros tiempos, o quizás dentro de poco si se pone de moda, si se utilizaba algo así como “el valor del país” para todo tipo de comparaciones. Para ello se utilizaba el oro que ostentaba cada país, porque era la forma más “liquida” de poder hacer frente al pago de deudas sin tener que echar mano de tus flujos productivos. Tiempos donde el banco central dependía del gobierno y en donde el patrón oro podía tener mayor repercusión.


Y la verdad es que sería curioso el ejercicio de intentar saber cuanto valdría un país. Y creo que si no se usa tanto un valor como ese es porque es imposible de saber o calcular.


El PIB es un valor de referencia para muchos y puesto en duda por otros por, creo, la misma razón, ser un valor técnico. Es un valor numérico que sirve para intentar poder estimar de forma correcta como va el país aunque en el camino se deje muchas otras cosas que, si bien económicamente puedan ser más importantes, son más difíciles de medir. El PIB se utiliza siempre porque es sencillo, maleable y comparable con otros países.


En cambio, ¿Cómo podemos calcular cuanto vale un país?


Existen cálculos del valor del capital del país. El stock de capital, que vendría a ser el aval productivo que ostenta el país. Un edificio es producción durante un año (el que se construye), y stock de capital hasta que se destruye. Pero por lo que he leído, es bastante complejo, y dos estudios diferentes pueden dar resultados bastante dispares. Lo cual le da un valor extra (mayor seguridad).


¿Por qué no la mano de obra?


Un país con mano de obra más preparada, con una productividad mayor, está más capacitada, no solo de producir más, si no de solventar crisis, desastres y catástrofes con muchos menos problemas que otros países.


¿Recursos naturales? ¿Prospecciones futuras? ¿Calidad de sus políticos? ¿Libertad del sistema?


Cuanto más abstractos nos ponemos más difícil e imposible se hace calcular el “valor” del país, porque, supongo, lo que queremos todos es poder resumir todo el valor en una cifra homologable a todos los países que nos permita comparar para poder hacer una lista y saber en qué posición estamos. Pero eso es imposible. Sí, se pueden hacer estimaciones, o estudios empíricos que intentan arrojar luz sobre un hipotético valor, pero no creo que se pueda hacer, al menos de momento, nada a escala internacional que nos sirva para comparar.


Si que hay algo que da que pensar, y es que mientras las personas nos endeudamos (por ejemplo en la compra de un piso) por valor de diez años o más de todo nuestro flujo productivo (tendríamos que estar diez años cobrando 1000 euros y dedicando todo al pago de la vivienda para comprar un piso de 120.000 euros), un país, al llegar a la cifra de dos años (dos años de su flujo productivo, es decir, dos años la producción de su PIB), nos llevamos las manos a la cabeza, como en el caso de Japón.


En definitiva, medir el valor de un país es difícil, y además sirve de poco puesto que no nos sirve para hablar de “liquidez” que es lo que se suele usar para ver la capacidad de pago de un país / empresa. Aunque es un tema con muchos puntos de vista y con bastante miga de la que hablar.


Pero en cierto modo, sí que tiene razón el compañero en decir que a la hora de calcular la “peligrosidad” del endeudamiento no se puede mirar únicamente al ratio deuda/PIB. La razón la vemos todos los días. Mientras Alemania ostenta un ratio del 73,5% y España del 53% (es decir, en proporción el gobierno de España está menos endeudado) el interés nos sale más caro. Somos menos “fiables”. Por tanto, no podemos a la hora de comparar el endeudamiento, mirar a estos ratios como si fueran homologables porque precisamente existen otros detalles como, a lo mejor, el “valor” o “seguridad” del país, que hacen, además del PIB, que un país se pueda endeudar más sin que sea "peligroso".

Project Syndicate


A través de un comentario en twitter llego a un artículo de Stiglitz y a través de este a una página que no conocía, pero cuyo estilo llevaba tiempo ensalzando como webs de gran futuro y valor periodístico. Irónicamente, la web provee a los periódicos actuales, de los cuales se nutre. Hablo de Project Syndicate, la unión de un montón de articulistas reconocidos de todas las esferas políticas, económicas y sociales.


Los periódicos tienen que disolverse. No tienen ya mucho sentido y cada vez lo van a tener menos con la rapidez de la red. Por eso creo que los periódicos tienen que dividirse en dos apartados, uno, objetivo, basado en sistemas rss proveyendo de noticias de forma automática, y otro, más subjetivo, basado en la selección de articulistas que, bajo una misma casa, reúnan su visión al resto de lectores.


En cierto modo cada periódico tiene ya su propio apartado de “opinión” que es, más o menos, lo mismo, pero yo hablo de darle la verdadera importancia a esta parte, como así ha hecho Project Syndicate.


En él tenemos a gente de la talla de Joseph E. Stiglitz (que fue el que me atrajo), Robert Shiller o Kenneth Rogoff. Divididos en economía internacional, estrategia, finanzas, economía del desarrollo, regulaciones políticas, historia económica o intelectuales públicos, los miembros suelen escribir un artículo al mes intentando cubrir todo el espectro de la escala internacional.


Además, se hacen “series” en donde se escriben varios artículos bajo un mismo tema como “la nueva economía global” o “el mundo en palabras”.


Estos artículos después se publican en más de 450 periódicos, entre ellos el ABC, El Pais, El Economista o Publico.


Se permite al usuario registrarse y poner comentarios en los artículos, y aunque toda la web está en ingles, una gran mayoría de comentarios tienen traducción al español (bastante buena).


En definitiva, a todos los que les guste leer artículos o estar al día del pensamiento económico de las grandes mentes de nuestro mundo, aquí tiene una pequeña guía.


Actualización:


Si ya me caian bien, después de haberme agradecido y recomendado via tweet el artículo se han ganado el cielo.


http://twitter.com/#!/ProSyn/status/101361470784290816

lunes, 8 de agosto de 2011

Bajar el déficit para bajar la prima de riesgo

Hay mucha gente, gente seria además, que considera que le mejor vía para salir de la crisis es bajar el déficit. Dicen, con razón, que si bajásemos el déficit, bajaría la prima de riesgo. La prima de riesgo es eso con lo que bombardean la conciencia de los ciudadanos de a pie que no tienen mucha idea realmente de lo que es.


La creencia es pensar que bajando el déficit bajaría la prima de riesgo y (puesto que esta está asociada a la crisis), bajaría la “crisis”, es decir, se acabaría.


Esto no es que sea erróneo, o extrañó, o absurdo. Es una falacia basada en una relación causa-efecto, prima de riesgo-crisis.


Pongámonos en el mejor de los casos para estos grandilocuentes inspiradores del miedo. Conseguimos déficit cero. Qué coño, imaginen que a España le toca la lotería y paga toda su deuda, del 60% del PIB. Imaginen que España ya no pide más deuda, porque ha decidido no hacer nada de gasto público excedente. Por fin, lo conseguimos, la prima de riesgo es mínima. Pero… ¿qué prima de riesgo? Si no creamos deuda, no debemos pagar intereses, y por tanto, no hay, no existe prima de riesgo. Eso sí que es bueno. Ahora sí que sí. Sin prima de riesgo ya podemos crecer.


Y así es como se acaba la crisis.


¿Hace falta explicar lo absurdo de este argumento? ¿Hace falta explicar que no se tiene por ningún lado?


La crisis es de crecimiento, de empleo, de movimiento financiero, de expectativas. Y no me cansaré de repetirlo de las mil maneras posibles que las infinitas metáforas de la imaginación humana me permitan. Aun en el que caso de que, ya no que bajara la prima de riesgo, sino de que no tuviéramos, estaríamos igual de mal. Los motores de la economía estarían igual de parados.


Así que centrar las políticas económicas en bajar o ajustar el gasto público en búsqueda de una mayor solvencia económica… es estéril. ¿De qué nos sirve la solvencia si desde el principio renunciamos a ella? ¿De qué nos sirve ser buenos pagadores si no pedimos prestado?


No. Debemos ser buenos pagadores, y generar buenas expectativas, pero debemos hacerlo generando crecimiento. Generando bienestar social.


Muchos se preguntan: ¿Por qué sigue subiendo la prima de riesgo (lo de hoy es excepcional y manipulado), si hemos seguido las directrices del FMI?


Pues porque las directrices del FMI ha sido un timo en el que ha caído el gobierno. Solo hay que mirar atrás. Crecimiento del -0,1%. Paro al 20%. Población altamente descontenta. Esta sigue siendo y será la causa de la crisis y, por tanto, de la alta prima de riesgo. Argumentar otra cosa es ser falaz (que no mentiroso, simplemente falaz).

domingo, 7 de agosto de 2011

Las economías se resienten... vaya novedad.

No entiendo muy buen porqué la gente esta semana se asombra de que las economías occidentales no levanten el vuelo. Con el lio que ha habido en EEUU parecen que han aflorado esos sentimientos de vuelta a una recesión de la que parecíamos estar recuperándonos. Está claro que la cosa está estancada y parece que va a seguir estándolo.


No es solo que lo diga Krugman (aunque quizás el que el lo diga hace que muchos no quieran creerlo, aunque hasta ahora los datos le vayan dando la razón), sino es coyuntura básica, de esa que dan en las universidad casi al acabar la carrera.

Para el crecimiento hay cuatro únicos motores. Solo cuatro. El consumo, la inversión, la exportación neta y el gasto público. No le busquen tres pies al gato, si alguna de estas cuatro cosas no despega por encima de lo que caen el resto, la economía no crece.


Las familias no consumen más. No lo hacen porque siguen igual de endeudadas (porque la deuda de España es, sobre todo privada, no pública, como parece que se empeñan en vender). No consumen más porque el empleo cae y, por tanto, la renta disponible cae.


Los inversores no invierten. Bueno error. Sí invierten, pero no lo hacen en bienes productivos. Esta es una de las claves que llevan a muchos a no creerse el keynesianismo. Todo lo que se ahorra se invierte, es una máxima contable, pero hay inversiones e inversiones. Inversiones productivas no se hacen porque ningún empresario se cree que vaya a aumentar la demanda, y por tanto no va a poder colocar su producto. ¿De que sirve invertir en producción si luego nadie te la va a comprar? Las inversiones que se hacen ahora mismo no sé si catalogarlas de especulativas o de defensivas. Me refiero al aumento de precio del oro, las materias primas, etc. Los que invierten lo hacen en bienes “seguros” y en deuda, pero no en servicios que den empleo o generen crecimiento.


De momento solo crecemos mediante las exportaciones netas, pero, reconozcámoslo, de momento esto es así porque estamos mal de huevos y no importamos con tanta fuerza como antes. No tenemos la fuerza exportadora que tienen otros países y no hacemos mucho por buscarla.


Y mientras Europa y el mundo entero sigue empeñada en bajar el gasto público. En reventar el último de los motores para que no aumente… el déficit. Un déficit que no es nada si no atendemos a la deuda. Deuda que si miramos es absurdo que esté liderando las causas de unos altos intereses.


Hay mucha prima de riesgo por razones especulativas y de crecimiento. Y no vamos a crecer en poco tiempo, pues las razones que fundamentan el estancamiento de los cuatro motores van a seguir estando ahí.

sábado, 6 de agosto de 2011

Modelo sobre localización espacial de servicios conflictivos

Ayer me aburría. Me aburría mucho e hice una entrada sobre Geografía económica algo sosa, todo hay que decirlo. Pero al acabar me pico la curiosidad por modelizar las ideas que había vertido en el texto. Hacer un modelo económico no es sencillo, pero si partes de conocimientos básicos y no te vas mucho por las ramas te puede salir algo con cierta rapidez.

Así que hice un modelo de localización óptima espacial de servicios conflictivos. Al hablar de óptima estoy obviando la competencia (simplificación total). Pero se puede asociar a la planificación central / sector público.

El artículo / modelo está hecho en Latex, Localización espacial de servicios conflictivos y va asociado con dos archivos de Mathematica (I) y (II) para el que tenga el programa con dos curiosos manipulates (que personalmente me encantan).

Copio la introducción, y el resto, si os interesa lo bajáis.

Localización espacial de servicios conflictivos


1 Introducción


Supongo que ejemplos y modelos como este, basados en la teoría de la localización, los habrá a patadas. Muy posiblemente, de hecho, el caso que voy a exponer será de conocimiento básico entre los estudiosos del tema, pero como mi única pretensión es la de dar a conocer curiosidades económicas, es algo que no se me presenta como problemático.

Lo que vamos a establecer es cual es la localización óptima de un servicio que genere un bienestar cuyo valor dependa del espacio y, además, de forma no lineal. Hablamos de servicios que la gente prefiere cuanto más cerca mejor, sin llegar a estar en la misma posición en la que están los demandantes. Paradas de autobús, el rastro, o las fiestas pueden ser tres ejemplos básicos de a lo que me refiero.

La respuesta puede ser obvia, y lo es, pero el hecho de poder matematizarla correctamente nos puede dar una base de estudio para, más adelante, presentar otras variantes. De este modo, el resultado básico es que, si la población está uniformemente distribuida, y disponemos una ciudad lineal, la localización se dispondrá en el centro, mientras que si el centro de la ciudad está mucho más habitado, se dispondrá del servicio en barrios adyacentes.

Lo que presente es, pues, un modelo sencillo de representación económica que espero se entienda fácilmente.