martes, 15 de noviembre de 2011

La economía europea se estanca


No hace mucho tiempo, se pronosticaba que en 2011, la eurozona crecería un 1,6%, seguido de un 2012 en el que el dato sería del 1,8%. Hoy día, los pronósticos son de un crecimiento del 1,5% en 2011, y del 0,5% el año próximo. El problema no es que se pronostica una décima arriba o abajo, si no que se pronostique una salida de la crisis (crecimiento en aumento) o un retorno a la recesión (crecimiento a la baja). ¿Qué es lo que ha pasado en medio?

La crisis del euro está afectando a todos, lo quieran o no. Francia ha aumentado su crecimiento en un 0,4%, y aun viéndolo como algo positivo, los PMI sugieren que en el 4º trimestre la caída puede ser de órdago.
Bélgica, como España, se estancan en crecimiento. Portugal y los Países Bajos siguen con crecimientos ya negativos. Las primas de riesgo de Italia, Francia, Bélgica y Austria suben a sus máximos…

El otro día, le preguntaron a uno de estos economistas que hace un par de meses pronosticaban que la eurozona volvería a caer en recesión que cual era la probabilidad ahora de caer. La respuesta no pudo ser más sencilla: Ya estamos cayendo.

¿Alguien se acuerda ya de la cumbre del euro que hicieron (creo) hace dos semanas?

Mañana salen las cuentas trimestrales de España, y como de costumbre, haré el análisis (gráfico) consiguiente. Al menos indagaremos sobre la evolución desglosada de la economía española, y como se manifiesta este “estancamiento” en nuestro país. 

domingo, 13 de noviembre de 2011

La disociación económica de la sociedad


El cambio del sistema productivo que nos trajo la revolución industrial, con la consiguiente especialización de los trabajadores en numerosas, y diferentes áreas de la actividad económica, conlleva la perdida del conocimiento “inmediato” sobre el estado de situación de un determinado sistema económico. El hecho de que solo atisbemos a ver una minúscula parte de un sistema complejo, no nos permite asociar nuestro trabajo, nuestra realidad, con el sistema general.

Antiguamente, cuando las crisis económicas podían provenir de una mala cosecha (sequias generalizadas, problemas de abastecimiento), las crisis derivadas a nivel general podían ser entendidas por todos. Entendidas no solo significa “comprendidas”, si no también, “asumidas”. Cuando uno ve que su campo y el del vecino están anegados, cuando un artesano ve que su pueblo está padeciendo hambrunas, saben y asumen, que los malos tiempos han llegado.

Hoy día el tema es algo más complejo. Aun muchos no llegan a comprender como una crisis así ha podido echar por tierra lo que pensábamos que habíamos conseguido con arduo trabajo. Y es normal. Nos dicen que el sistema financiero está mal (y es cierto), pero señores como Botín se llevan diez millones en dividendos y entonces la gente no entiende nada.

Conocidos economistas no llegan a entender como es posible que estemos hablando de una “nueva” recesión, ¿cómo podrían? ¿acaso hemos salido de la primera?

Se nos pide confianza, pero los sistemas democráticos (piedra angular de un sistema serio, estable y moderno), se tambalean un poco cuando Berlusconi debe dimitir vía prima de riesgo y Papandreu por pedir un referéndum. No, no es cierto. Hay cantidad de factores, e inclusive yo estoy de acuerdo en las decisiones tomadas. Pero la gente se queda con lo poco con lo que puede entender y asociar.

En un estado en el cual la gente ya no puede entender la realidad, en donde no puede seguir la cadena de situaciones causa-efecto que se suceden en el tiempo, los discursos políticos se vuelven vacíos de contenido. Necesariamente.

Hacemos cumbres donde parece que se va a acabar el mundo. Todos dando discursos, sacando propuestas, mandando mensajes. Pero semanas después parece que la situación sigue igual o peor. ¿Es que acaso son todos unos incompetentes? No, pero, ¿qué va a pensar la gente?

Mientras se evoca la identidad de los economistas como artífices de todos los males, de no haber “adivinado” que algo así iba a ocurrir (algo falso, pues se avisó con tiempo de sobra), la gente sigue pidiendo varitas mágicas, que no existen y con la única opción y esperanza de que un cambio, por tonto que parezca, sea el principio del fin. Cambio, da igual que sea en España, en Grecia, en Francia o Alemania. Tras una crisis, está demostrado que la gente pide cambio. Y es sencillo. Cuando has dejado de asociar una realidad con otra, cuando ya no sabes ni entiendes que hay que hacer, pero sabes que lo que hay no va por donde quieres, urge darle la vuelta a la tortilla.

Información y comprensión, elementos tan cruciales y complejos que, lastrados por la magnitud de una realidad a la que no podemos abarcar, implican cambios sin rumbo, vaivenes y, eventualmente, pues todo llega, mejoría, mientras los finos hilos del tiempo se esconden de nuestra escasa visión.
O dicho de otro modo, ¿Qué debió pensar Laika?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Como jugar a la bolsa sin perder dinero


Ni ganarlo claro ;). La web de el periódico eleconomista ha sacado una sección que hace las veces de “juego de bolsa” bastante realista, para que aquellos que quieran probar suerte y ver si sus destrezas económicas en el mundo de la compra y venta de acciones les llevan a buen puerto puedan hacerlo sin miedo a perder ni un mísero real.

La web en cuestión es: http://juegodebolsa.eleconomista.es/
Nos encontraremos con el ibex35, el mercado continuo y los EEUU, de forma que podemos comprar la cantidad que deseemos de acciones (introduces tu el capital inicial con el que quieres empezar, e incluso puedes ir cambiándolo). Las cotizaciones son en tiempo real, y la compra y venta no son automáticas.

Por lo pronto, he pecado de comedido y a pesar de las ganancias, las comisiones se han llevado gran parte de los beneficios.

Esta web además puede ser un gran instrumento para aquellas clases de economía o institutos de negocios donde desde hace tiempo ya se juega a la bolsa, aunque de forma menos “técnica y realista”.
Así que nada, haceros una cuenta y empezar a jugar. 

martes, 8 de noviembre de 2011

Adam Smith y las contradicciones sobre su persona

Adam Smith es quizás una de las personas más conocidas en el mundo académico. Pocos en cambio habrán leído en verdad sus textos, o sabrán realmente lo que dice, si bien inspira muchos de los argumentos que algunos liberales siguen hoy en día usando, en algunos casos con cierta razón.
Sin embargo, la figura de Adam Smith encierra ciertas contradicciones que sirven más como irónico comentario que como descalificación académica (desde luego, no es esa mi intención).
Adam Smith es considerado por muchos como el primer economista. De hecho La riqueza de las naciones fue el primer libro que compré antes incluso de pensar en serio hacer la carrera de economía.
Sin embargo, ni fue el primero en escribir sobre economía (obviamente), ni fue el primer economista como tal, pues, Adam Smith fue, ante todo, un filósofo (moralista y lógico).
Claro que puso la primera piedra oficial de lo que luego sería la ciencia económica. Si bien antes, nombres como Petty o Cantillón, habían escrito sobre política económica desde un marco de investigación analítico (y no meramente descriptivo o normativo, como hacían muchos de los escolásticos), fue el señor Smith quien introdujo en el análisis a los individuos como entidades independientes, seres libres, y como estos debían organizarse, libremente. Dio forma a las teorías de valor y distribución y, sobre todo, dio caña a los mercantilistas de la época, que si bien escribían mucho de economía, no lo hacían con la visión sistemática que un sistema económico como tal requería.
Otra de las contradicciones es justamente esta. Pues muchas de las criticas que hizo hacia los mercantilistas las copió, a su vez, de unos pocos y casi desconocidos mercantilistas que, habiendo entrado ya en la era capitalista, criticaban las ideas proteccionistas de sus coetáneos.
Otra de estas contradicciones se basa en su propia filosofía. Todo su liberalismo se basa en que las personas seguían el “Principio de simpatía”, que no significa que todas las personas son simpáticas, sino que intentan socializarse. La búsqueda de el mejor beneficio para uno, siempre y cuando no entre en conflicto con el beneficio del resto (elemento que muchos suelen obviar de su ideario), llevará al bien común. Sin embargo, a pesar de que pensara abiertamente en este principio de sociabilidad, Adam Smith fue un hombre, por lo que dicen, bastante huraño, misógino, que no se casó, y que se encerró en su casa durante más de un lustro para escribir el tan conocido libro, siendo en parte, el hazmerreir (quizás es decir mucho) del pueblo escoces en el que vivía.
La cuarta sería su propio trabajo. Un liberal consagrado como Smith trabajó hasta su muerte como director de Aduanas, si bien es entendible puesto que su padre ya había sido oficial de aduanas, y supongo que desde la misma impulsaría un comercio más libre.
A lo largo de mi vida he escuchado muchas cosas sobre Smith, incluso un liberal acérrimo me dijo que a veces se le iba la olla cuando le pasaba citas donde dejaba de lado su faceta más liberal. Lo cierto es que, contextualizado, Adam Smith es incluso más grande (humanizar hace todo más realista y a veces más heroico), de lo que, como “padre” de la ciencia económica la ignorancia nos puede hacer pensar.
Recomiendo encarecidamente que si alguien quiere tener una biblioteca de temas económicos, La riqueza de las naciones esté en primer lugar, junto al Capital, del que también hablaré otro día (Marx ni siquiera era marxista, todo este mundo está lleno de contradicciones irónicas). Y al que le guste el tema, un buen libro de pensamiento económico como el que ya recomendé hace unas semanas, se hacen indispensables para disfrutar de la historia del mundo y de las ideas.

lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Acabará algún día la crisis Griega?

¿Quién se atreve a relatar la crisis griega como si de una epopeya se tratase? Los dioses del mercado están enfurecidos. Sacrificios con sangre en el altar de las cumbres de las montañas europeas deben hacerse para apaciguar a tales dioses, neutros, impasivos, vengativos.

Los héroes nacen y caen, y vuelven a nacer, los tiempos se suceden, los dioses continúan destrozando los pastos, dejando sin empleo a los pobres campesinos. Se alían con los océanos, hunden sus barcos mercantes y su comercio exterior. Grecia está sitiada.

Pero un emir del norte viene para apaciguar a los dioses. Dice que viene de tierras donde tienen el don de los altísimos. ¿Podrán fiarse los griegos de los conjuros y nuevas prácticas que este emir les recomiende? ¿Y si es una trampa? ¿Y si es un Dios encarnado?

La tragedia griega da para mucho la verdad. Pero hay que reconocer que no hacen las cosas bien.

El tema del referéndum es importante por lo que representa. Que una opción política que genere más democracia real, que escuche al pueblo y que tenga en cuenta una mayoría más objetiva la de una sola mente provoque que la ira de los mercados puede generar pánico social. Quizás es la mejor representación hasta ahora de porque muchos estamos cabreados por esta democracia sometida únicamente a la voluntad de unos mercados que seguimos sin poder gestionar como es debido. Pero también, en parte, tenemos que ser conscientes de que no era el momento ni el lugar.

Para tratar temas tan generales como se proponían (llegue a leer, “salir del euro, SI o NO”), se debe hacer mucho antes. Y desde luego, lo que no es de recibo, es gestionar toda una cumbre, con la única mira puesta en generar algo de confianza a los mercados (porque políticas reales…) y va el presidente del foco del dolor y se carga de un plumazo todo acuerdo, supeditando todo a un referéndum.

Llevamos años intentando darlo todo con el factor confianza. Y soy de los que opinan que la confianza no genera crecimiento, pero si facilita su articulamiento, su fluidez. Y no sé cuantas cabrás les quedan a los pobres griegos para poder sacrificar.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Las primeras mentiras de nuestro futuro presidente, Rajoy.

Nuestro futuro presidente, Mariano Rajoy, se estrena en la tele con dos grandes mentiras, de esas que hacen llorar a todo buen economista que se tome con seriedad su profesión.

Decir que la tasa de paro de Alemania ha sido como la de España, para decir que, tras las políticas de austeridad consiguieron rebajarla, es una vil mentira que servirá de excusa para programar las rebajas de un gasto público que agoniza la actividad económica. La tasa de paro de Alemania siempre ha estado por debajo (muy por debajo) de la española, excepto en los años previos a la crisis, que de hecho, sufrieron más bien poco por un sistema laboral completamente distinto (no tuvo nada que ver con la austeridad pública), y los últimos datos aportan cierta oscuridad hacia la luz de salvamento que es la austeridad, pues el paro aumentó.

La segunda de las mentiras es aun más grande, si cabe. Decir que toda la deuda que tiene España con el exterior es pública, que los consumidores y empresas han pagado ya su parte, es tomarnos a todos por tontos. Es mandar por saco la realidad económica y social, el rigor ya meramente matemático, pues no solo sigue habiendo una gran parte de la deuda externa de forma privada, sino que esta es mucho mayor que la pública.

Nuestro futuro presidente se estrena engañando a la gente, algo a lo que, y quizás de eso está sirviendo, nos vamos a tener que acostumbrar bastante. Mañana más, y mejor (contadas). 

viernes, 4 de noviembre de 2011

Agravamiento de la crisis (datos de empleo y markit)


A día de hoy, a la hora de tomar decisiones sobre política económica, tenemos que enfrentarnos a un elemento cada vez más claro. No voy a llamarlo una vuelta a la recesión, porque sería redundante ya que nosotros no hemos salido nunca de ella.
Pero lo que sí está claro es que la crisis, lejos de ir aterrizando, lejos de frenarse, se agrava.
Existe una dinámica que potencia el crecimiento poco a poco. Con el tiempo las personas han ahorrado y tienen menos deuda, por lo que pueden consumir más. Los precios han caído o han aumentado menos, y la actividad económica es tan pobre que las oportunidades comienzan a aparecer para aquellos que quieran echarle valor. Estos pequeños destellos que son los que, poco a poco, en condiciones normales nos podrían sacar de esta, se ven mermados porque, todo propósito, aun siendo rentable se ve cortado por un crédito imposible de conseguir.
Hoy traigo dos datos que expresan este agravamiento de la crisis.
En primer lugar, el paro. En octubre aumentó en 134,182, el peor dato en tres años.
Como vemos en el gráfico, desde que llegamos al fondo de la crisis, el paro ha seguido aumentando, aunque cada vez menos. Desde un 20% de crecimiento interanual a principios de 2010, este bajó a un 3% a mediados de este mismo año. Sin embargo, lejos de seguir bajando hasta terreno negativo (momento en el que el paro comenzaría a bajar), la tendencia ha cambiado y vuelve a registrar continuos aumentos, como podemos ver desde mayo hasta octubre. En concreto, en agosto creció el paro un 4%, en septiembre un 5,2%, y en octubre un 6,7%. Es alarmante, por tanto, no solo que se siga destruyendo empleo, sino que la velocidad a la que se hace esté aumentando.
En segundo lugar los datos del markit de septiembre.
El sector de las manufacturas siguió en retroceso, solo un pelín mejor que el mes pasado, pero aun registrando caídas importante en la producción industrial (hoy nos enteramos que ha caído un 1,8% en septiembre). En concreto se pasa de un 43,7 a un 43,9 (por debajo de 50 significa recesión).
El sector servicios aun registra una caída mayor, cayendo de un 44,8 a un 41,8, tres puntos menos que hacen que esta “nueva crisis” sea aun peor que la crisis de comienzos de siglo. No es, por tanto baladí. Y ambas registran unos condicionantes similares. Las empresas culpan a la bajada en la demanda, los nuevos pedidos decaen y la actividad se resiente.
Y en esas estamos. ¿Noticias positivas? El nuevo capitán del barco central europeo (perdón, banco), ha decidido bajar los tipos a un 1,25%. Draghi se ha estrenado dando un guiño a los mercados, algo que a mi, personalmente, me ha gustado. No tuvo ningún sentido que se subirán así como así, y la FED los sigue manteniendo en un, 0,25%.
Seguiremos expectantes.